Con la desaparición de Ipelsa, su futuro pasa por captar inversiones y apadrinar proyectos
La Diputación lanza un plan para potenciar las nueve oficinas de desarrollo
Busca su adaptación a los nuevos tiempos y realidades de las comarcas para que generen riqueza
Las oficinas de desarrollo de la Diputación fueron creadas por acuerdo plenario en 1995
redacción
Tras la desaparición de Ipelsa y la adhesión de la red de oficinas de desarrollo al Servicio de Empresa, Conocimiento e Innovación Tecnológica (ECIT) de la institución provincial, un informe de este departamento estructura un nuevo horizonte para estos centros, con el objetivo de fijar su futuro adaptado a la realidad actual del área rural.
De este modo, en el plan de potenciación de las oficinas se articulan una serie de líneas de trabajo principales que vertebran sobre nueve aspectos: fomento de proyectos empresariales, recursos endógenos, orientación laboral, impulso al uso de las nuevas tecnologías, desarrollo territorial, dinamización y sensibilización del entorno social, redes de colaboración, actividades en red y colaboración con la Diputación.
También el mismo documento contempla líneas de apoyo centradas en instrumentos de financiación, ayudas, impulso a la rehabilitación de edificios de interés patrimonial para actividades comunitarias, captación de inversiones externas y la creación de un banco de ideas.
Desde la creación de esta red -”aprobada en Pleno a finales de noviembre de 1995 (asignando las funciones de central técnica a Ipelsa)-”, la realidad provincial ha variado sustancialmente, por lo que el informe insta a la Diputación a poner en marcha sus propias políticas y estrategias para favorecer el equilibrio territorial. Igualmente, se apuntan como necesarias actuaciones que preparen para el nuevo ciclo económico.
En el ámbito del desarrollo local se apuesta por los recursos endógenos, entre los que se da especial relevancia a los emprendedores, la orientación laboral y la cooperacion institucional y entre entidades. «Lo que se haya generado debe ser útil al ciudadano. Los pueblos y comarcas lo percibirán si se ha fijado población y las condiciones de calidad de vida han mejorado».
Apuesta, igualmente, por nuevas iniciativas de empleo, con el refuerzo de actividades tradicionales y acciones en economía del bienestar