El Ayuntamiento toma la decisión tras reunirse con la asociación de vendedores ambulantes
El rastro se trasladará a Clarés el día 10 sin compromiso de vuelta a Papalaguinda
Regularizarán la venta ambulante y no podrá instalarse quien no cumpla los requisitos
El rastro dejará Papalaguinda para instalarse cerca del estadio de fútbol
león
El Ayuntamiento de León ha decidido trasladar los cerca de 400 puestos del rastro de León a la zona conocida como el desguace de Clarés, cercana estadio de fútbol Reino de León, en principio, mientas duren las obras de remodelación del paseo de Papalaguinda, actual ubicación del mercado. Estas obras, que ya están adjudicadas, comenzarán el día cuatro de mayo y su plazo de ejecución es de entre seis y ocho meses, por lo que el próximo 10 de mayo el rastro ya no se encontrará en su actual ubicación.
Esta decisión se les trasladaba ayer a los representantes de los vendedores ambulantes en el transcurso de una recunión, algo que no han aceptado, ya que explican que se reducirá el número de personas que cada domingo acuden a este mercadillo. En este sentido, la concejala de comercio y consumo del consistorio leonés, María Rodríguez afirmó que «se han valorado todas las opciones y la mejor es la del antiguo desguace de Clarés» y explicó que las opcines propuestas por los vendedores, incluso la del paseo de Salamanca «son inviables». Desde el consistorio afirmaron que instalarán todos los servicios necesarios para que tanto los vendedores como las personas que acudan al mercado dominical «estén totalmente atendidos», incluso «se valorará la posibilidad de abrir el parking del estadio de fútbol para poder aparcar los vehículos, aunque posiblemente tenga algún coste.
Según Rodríguez, este cambio puede ser beneficioso para los comerciantes y anunció una regularización que hasta este momento no se ha llevado a cabo, en cuanto a la situación de los vendedores. «Cuando llegamos al gobierno de la ciudad detectamos ciertas irregularidades que ahora se van a subsanar», apunto la concejala, quien explicó que estos controles no se realizaban desde 1994 y que, por la nueva normativa, es necesario que todas las personas que vendan en el rastro deben estar afiliadas a la seguridad social y cumplir todos los requisitos que se piden desde el ministerio, entre los que se encuentra el pago de los impuestos correspondientes «y nadie que no los cumpla podrá instalarse allí», aseguró Rodríguez.
Esta normativa se aplicará, según el Ayuntamiento, a los comerciantes de todos los puestos «sean cuales sean sus dimensiones». Rodríguez explicó que «el hecho de que no se hubiera realizado hasta ahora no es excusa para que no se empiece a hacer».
Los vendedores exigen que se les instale en zonas más céntricas, explicó la concejala de comercio, «pero esto no puede hacerse por las molestias que se causan a los vecinos de algunas de ellas , ya que conllevaría el corte de la circulación, entre otros inconvenientes que ya se han tratado con las asociaciones de vecinos».
La edil de comercio, sin embargo, dejó abierta la negociación sobre esta ubicación «si existieran problemas, pero todo apunta a que no será así».
La verdadera polémica
Sin embargo, la verdadera controversia gira en torno a que ésta podría ser la ubicación definitiva del mercado, aunque este traslado se lleva a cabo con motivo de las obras que entran dentro del plan de movilidad de la ciudad y que son financiadas con el fondo de desarrollo local impulsado por el Gobierno central. «No hemos adquirido el compromiso de que, al término de las obras volvamos a trasladarlo», explicó Rodríguez, aludiendo a que el plan cuenta con actuaciones como la integración del ferrocarril o el carril bici, «que podrían necesitar la avenida».
La concejala concluyó explicando que el compromiso de reunirse para todo lo que necesiten los vendedores es «total» y que, al término de las obras «nos volveremos a sentar con ellos para ver lo que pasa».
Desde el ayuntamiento apuntaron a que ésta no es la primera vez que el rastro cambia de lugar «y siempre los vendedores han estado en desacuerdo», en referencia al traslado que el mercado sufrió desde la Plaza Mayor hasta Papalaguinda cuando «también mostraron desconfianza, pero tendrán todos los servicios a su disposición».