| Reportaje | La historia perdida del párroco de Villaquilambre |
El cura que salvó a sus vecinos
La intervención de Eusebio Pérez Ramos al comienzo de la Guerra Civil fue decisiva para que no hubiera paseados de la localidad

Placa dedicada al cura en los ochenta, que cambiará los apellidos
villaquilambre
Como decía Quevedo, la fama no se hereda, sólo se debe a los hechos, y Eusebio Pérez Ramos pasará a la historia por evitar que en Villaquilambre hubiera paseados. Este sacerdote, que llegó al municipio en 1911 y ejerció su pastorado hasta 1961, se granjeó el respeto del pueblo al enfrentarse a comienzos de la Guerra Civil a los falangistas que fueron a apresar a varios ciudadanos significados en contra de la Iglesia.
El párroco parece que detuvo la camioneta de los esposados y espetó a los captores que no volvieran más por allí, «porque de lo que haya aquí, me encargo yo». En realidad, Pérez Ramos nunca tomó represalias contra esos convecinos, algunos de los cuales le habían perseguido en tiempos de la II República, según la investigación que ha realizado el profesor jubilado, Francisco de Celis.
Este maestro se ha encargado de rescatar del olvido la vida del sacerdote y, sobre todo, ha sido el artífice de la corrección de un error que se ha prolongado treinta años. En la placa identificativa de la calle dedicada al párroco en los ochenta figura el nombre de Eusebio de Celis, en lugar de sus verdaeros apellidos, que son Pérez Ramos. La Junta Local del Ayuntamiento aceptó hace quince días el cambio, que venía avalado por una cronología, la partida de nacimiento y defunción y una certificación del Obispado. El cura inició su labor en la parroquia palentina de Velilla de la Peña y también se encargó de la de Robledo de Fenar antes de llegar a Villaquilambre y permanecer cincuenta años. Sus acciones le convirtieron en una autoridad moral en la zona.