El municipio ultima su anillo de tuberías para el abastecimiento
La fuerte expansión urbanística de Villaquilambre ha obligado a ampliar las redes de tuberías que llevan el agua limpia a los hogares de los casi 17.500 vecinos del municipio. Un proyecto ambicioso, valorado en casi cinco millones de euros, que comenzó a ejecutarse en el 2007 y que, según las previsiones, culminará este año.
La clave del nuevo sistema gira en torno a un gran depósito de 3.700 metros cúbicos de capacidad, habilitado en un cerro de 875 metros de altura conocido como El Monte en el límite entre Villamoros y Villarrodrigo, para poder alimentar desde él por gravedad al resto de localidades de esa franja.
Red de 25 kilómetros. Además, también funcionarán otros dos en Villaquilambre pueblo y uno en Navatejera de 1.000 metros cúbicos, junto con uno de menor tamaño en Canaleja. El Ayuntamiento pretende repartir el agua a las diez localidades gracias a un anillo de tuberías de 25 kilómetros que discurren bajo las carreteras de Santander y León-Collanzo y que estarían unidas por los viales que comunican Navatejera y Villaobispo y Villaquilambre con Villarrodrigo.
50 millones de litros. Con esas medidas, se garantizarían los 50 millones de litros de agua que se facturan cada día. El concejal de Infraestructuras, Vicente Álvarez, confirma que el 90% de la red de tuberías ya está enterrada y de los depósitos sólo resta levantar el de Navatejera y rematar el nodriza de Villarrodrigo. Los trabajos concluirán así este año y permitirán abastecer a la población en las próximas décadas, ya que el proyecto se calculó para un censo de 28.000 habitantes. Álvarez opina que «es la solución más idónea en cuanto a operatividad y seguimiento de la distribución del agua, ya que permite vigilar con mayor facilidad las fugas y la calidad del agua, que, en definitiva, es la meta principal».