La defensa aprecia «dudas razonables» para absolver al maquinista de Villada

La acusación pública mantiene los dos años y medio de prisión para el leonés que conducía el tren que sufrió un accidente en el 2006 con siete muertos y 100 heridos

Imagen de archivo de la primera sesión del juicio, que ayer quedó visto para sentencia.

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josé benito iglesias | palencia
León

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El fiscal del juicio seguido contra J.L.P.G., el maquinista y único acusado por el accidente de tren que causó siete muertos y más de 100 heridos en mayo de 2006 en Villada (Palencia), mantuvo ayer en sus conclusiones finales que hubo «un error humano y no fallos técnicos ni tecnológicos» en los sistemas de seguridad y señalización. Esta conclusión choca con la efectuad por el letrado de la defensa, quien aludió al término «in dubio pro reo», por el que debe absolverse a su patrocinado al existir «una mínima duda razonable» y falta de pruebas como para ser condenado.

El juicio, tras cinco largos días de testimonios y pruebas periciales, quedó visto para sentencia tras los informes finales del Ministerio Público, de los diez letrados de la acusación particular en representación de las más de 100 víctimas del accidente ferroviario, así como de los abogados de Renfe, la aseguradora de la compañía ferroviaria, AXA, y del único acusado, J.L.P.G., natural de León.

El acusador público mantuvo la petición de dos años y medio de prisión para el maquinista como supuesto responsable de siete delitos de homicidio imprudente, causados por imprudencia grave profesional, además de 95 delitos de lesiones. Además, solicitó una inhabilitación para ejercer su profesión por espacio de cuatro años y medio. Un total de 16 víctimas ya han sido indemnizadas antes del juicio y el fiscal, en el apartado de responsabilidad civil, elevó la cuantía de las mismas por daños y secuelas en los heridos que no han renunciado a ellas, que inicialmente se habían fijado en 1,64 millones de euros.

El Ministerio Público aseguró en sus conclusiones finales que el conductor del tren procedente de La Coruña-Vigo, con destino a Hendaya-Irún y en el que viajaban 426 personas, a tenor de las pruebas practicadas, no atendió la señal de estado semafórico verde-amarillo que enviaron las balizas a la cabina. A su juicio, tampoco hizo caso a un pitido corto que solicitaba precaución y la necesidad de reducir la velocidad, pulsando dos veces el botón de reconocimiento de los avisos, lo que a juicio del acusador impidió que se activara el sistema de seguridad que permitía la parada automática del tren.

Por su parte, la defensa apuntó que para aplicar la libre absolución existen fundamentos jurídicos y pruebas «abundantes y consistentes» en la instrucción de la causa, junto a «dudas, discrepancias y lagunas» en los informes técnicos y periciales. Al respecto, el letrado apuntó que el maquinista vio siempre la señal verde de vía libre «y como le ocurrió a los compañeros que declararon en el juicio, en ocasiones recibió avisos contradictorios a la entrada de la estación de Villada».

1397124194 Más indemnizaciones . Por su parte, los diez letrados de las víctimas se adhirieron a la petición penal del fiscal mientras que en el apartado civil pidieron que se elevara el baremo de cálculo para aplicar la cuantía de las indemnizaciones, en función de las secuelas de los heridos y los distintos gastos acreditados y derivados de las lesiones causadas.

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Los técnicos declararon también que el maquinista, -al percatarse después de la variación del vial a la entrada de Villada- frenó bruscamente, lo que impidió que el convoy entrara en el cambio de agujas a una velocidad apropiada para ese tipo de maniobras y ocasionó el descarrilamiento.