El Alto Tribunal ensalza el alegato defensivo en favor del procesado
«En un loable alegato defensivo» dice el Tribunal Supremo a la hora de valorar la labor del letrado leonés Ricardo Gavilanes, responsable jurídico de la defensa del procesado «en la impugnación se reproduce la prueba sobre el hecho delictivo, particularmente las declaraciones de la menor perjudicada, destacando tras su análisis lo que considera contradicciones, inexactitudes que evidencian que la imputación de la testigo de cargo adolece de incredibilidad subjetiva, inexistencia de corroboraciones externas a ese testimonio y la ausencia de persistencia en la declaración incriminatoria, criterios que esta Sala ha expresado como pautas de valoración para considerar a la declaración de la víctima como prueba de cargo. La impugnación plantea «situación extrema de riesgo para el derecho a la presunción de inocencia».