Reportaje | maite rabanillo
La historia de aquíabandona el baúl
La nueva colección del Museo Etnográfico ya se puede visitar
El sacudidor de sacos de harina es toda una incógnita.
En las arcas, en los desvanes, en los establos de las casas de pueblo duermen el sueño de los justos miles de piezas guardadas durante décadas, utensilios testigos de una historia, la nuestra, que podría adormecerse hasta desaparecer sin dejar huella, como si nunca hubiera existido. Para evitarlo, el Museo Etnográfico Provincial ha rescatado de entre la avalancha de donaciones recibidas durante el año pasado una selecta muestra de piezas que se exponen desde ayer en las instalaciones del centro en Mansilla de las Mulas. Son piezas escogidas a veces por su singularidad, muchas por su buen estado de conservación, pero siempre por su valor intrínseco, intangible que las convierte en estandarte de la cultura popular leonesa.
Bajo el lema La Tradición Recibida. Donaciones 2009 , la exposición temporal muestra algunas piezas únicas y transmite un mensaje nítido: el museo está vivo, como bien recalcó el presidente del Instituto Leonés de Cultura, Marcos Martínez, durante la presentación. La ropa que vistieron, los útiles con los que trabajaron, los juguetes con los que jugaron o los instrumentos que tocaron los paisanos leoneses de antaño no desaparecerán, y la vida de sus dueños, sus hazañas, sus empeños, correrán de boca en boca y tampoco morirán. Esta es, sin duda, la «obra maestra» del museo dirigido por José Ramón Ortiz del Cueto.
Acompañado por los comisarios de esta muestra, Javier Velador y Javier Lagartos, el director del ILC, Jesús García de Celis, y la alcaldesa de Mansilla, Mari Paz Díez, Ortiz agradeció a los donantes, algunos de ellos presentes, su generosidad y les invitó a compartir, además, la pequeña historia que esconde cada pieza.
La muestra estará abierta hasta el 14 de marzo y su recorrido es breve, pero intenso. Como joyas, un extraordinario pañuelo de ocho puntas, donado por dos hermanos de Puente Villarente entre otras piezas únicas, un taller de guarnicionería completo cuidado con mimo primero por su dueño y luego por sus descendientes o un extraño sacudidor de sacos de harina encontrado al azar.