santa maría del páramo
El Sacyl deberá pagar 77.000 euros a la familia de un niño que perdió un ojo
La sentencia del TSJ considera que el paciente, que acudió al centro de salud de Santa María, debería haber sido derivado al Hospital para ser tratado de la lesión
El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha condenado al Sacyl a abonar una indemnización de 77.000 euros por daños y perjuicios a una familia cuyo hijo ha perdido la visión de un ojo al no ser tratada a tiempo una infección ocasionada por un objeto extraño que se le introdujo mientras cavaba con una azada.
La familia acudió en el año 2002 con su hijo de seis años al Centro de Salud de Santa María del Páramo tras saltarle algo al ojo mientras cavaba con una azada. La sentencia reconoce que la primera asistencia no fue correcta dada la falta de especialidad de la médico de guardia que atendió al menor y no derivó al paciente al Hospital de León para que fuera sometido a un análisis radiológico más completo. «Se imponía la derivación del paciente al Hospital de León para ser visto por un oftalmólogo, así como para la realización de pruebas diagnósticas complementarias por imagen que hubieran puesto de relieve la presencia de un cuerpo extraño intraocular, que pasó inadvertido para la médico del Centro de Salud, tras una somera y simple exploración del ojo bajo una lámpara», resume la asociación Defensor del Paciente, que presentó la demanda, con el abogado Santiago Díez a la cabeza.
Indemnización. La sala, aplicando los baremos de la Ley 30/95 que fija indemnizaciones para víctimas de accidentes de circulación, establece los conceptos de indemnización por los días que tardó en curar el menor de sus lesiones, por la pérdida de la visión en un ojo, y por un perjuicio estético notable al ser necesario colocar un ojo de cristal al menor.
El pequeño fue llevado por sus padres al día siguiente al Hospital, al notar un empeoramiento en el ojo. En el centro hospitalario le realizaron las pertinentes pruebas diagnósticas radiológicas en las que detectaron un cuerpo metálico incrustado en el interior del ojo y una infección asociada. La sentencia reconoce que el retraso en el diagnóstico del cuerpo extraño intraocular y la progresión de la infección provocaron que el niño se quedara sin visión en el ojo, «hubo una importante pérdida de oportunidad terapéutica», explica la sentencia. «El paso del tiempo desde el accidente hasta el correcto diagnóstico supuso un agravamiento del riego de pérdida del ojo».