Reportaje | a. domingo
La edad de los colores
Hospital inició ayer las celebraciones de las Justas del Passo Honroso con el mercado medieval y las primeras demostraciones de los caballeros en el palenque a la espera de la mítica pelea de hoy

Un peregrino a Santiago de Compostela participó en el desfile real a lomos de un camello.
El mejor perfil de la Edad Media se pudo fotografiar ayer en Hospital de Órbigo, convertido en un mercado medieval en el que comprar armas de época, e incluso hacerse con piezas de armadura -”quién sabe si en algún puesto no se ofertaba el yelmo de Mambrino-” y en escenario en el que los participantes en el concurso de pintura rápida se afanaban por conseguir los 2.000 euros del primer premio, que lleva el nombre de don Suero de Quiñones o de los 1.000 euros del segundo galardón, bajo el patrocinio de doña Leonor de Tovar.
En cualquier caso, la de ayer fue una jornada para entrar en ambiente, con buen tiempo -”y una brisa que aliviaba en algo la dureza del sol-”, a la espera de que esta tarde, a las 19.00 horas, se revivan en el palenque las Justas del Passo Honroso.
Resultó ceremonioso en la tarde de ayer el desfile del cortejo real hasta el palenque, en el que participó la mantenedora de la fiesta, la delegada del Gobierno en Madrid, Amparo Valcarce, y en el que acompañaron a los reyes todos los miembros de esta recreación, desde los bufones, los malabaristas y los caballeros y sus escuderos hasta cortesanos e incluso gentes, entre éstas un peregrino a Santiago, que montaban camellos.
Ya en el palenque los seis caballeros pudieron mostrar sus habilidades con la lanza y la espada sobre sus cabalgaduras, tras ser presentados al público asistente y conseguir la prenda de alguna dama dispuesta a recibir el favor del guerrero.
Jinetes, monturas y público pudieron sentir el golpear de los cascos de los caballos en el campo del honor y el polvo que levantaban en su galope. El andamiaje colocado para restaurar el puente sobre el Órbigo restó gracia al escenario con respecto a otros años, si bien, una vez que termine la obra, no sólo ganará el monumento, sino, también las Justas, una mejora que debería tener también la megafonía.