Reportaje | maite almanza
Asomarse sin miedo a la poesía
Niños y abuelos participan en un taller enmarcado en las jornadas poéticas
Los coordinadores de las jornadas y la edil de Cultura, con los niños.
Los más pequeños, niños de entre tres a doce años, trataron ayer de averiguar, con una presentación que fue posible gracias a las nuevas tecnologías, y con un cuento, qué es la poesía. «Si es que se puede explicar ese concepto, porque ni los autores saben definir qué es un poema», explicaba Lourdes de Abajo, coordinadora, junto a Luis Luna, de las jornadas poéticas que se atrevieron ayer a acercar la poesía a los más pequeños. La tarea no pareció resultar del todo mal, porque los participantes pronto se aventuraron a escribir sus propios versos, con ayuda en el caso de los más pequeños, y a ilustrar los dibujos que los acompañaban. Las abuelas, que también acudieron al taller, fueron de gran ayuda, y permitieron cumplir otro de los objetivos de la iniciativa: fomentar la relación de los más pequeños de la casa con sus mayores.
En total, una decena de niños tomaron parte en la iniciativa. Algunos pudieron poner en práctica algunos conceptos pedagógicos aprendidos durante la mañana, como el ritmo, las rimas asonante y consonante, o «cómo la poesía está en las canciones, los acertijos, los chistes, o cómo nos bombardea a través de la publicidad», dijo de Abajo.
Dos de los poetas participantes en las jornadas, Julio Espinosa y José Corredor-Matheos, acudieron a contemplar el taller. Ambos, y la también poeta Ana Rossetti, coincidieron en señalar la conveniencia de este tipo de jornadas en ciudades pequeñas, porque permiten acercar con más efectividad la poesía a la población.