Reportaje | m. almanza
El Arca de Noé viaja a Santiago
Un peregrino camina hacia el apóstol con los animales de su granja a cuestas
La comitiva de peregrinos y animales ayer a su llegada a Astorga.
Un mulo, dos burros, una yegua, un perro, cuatro cabras, cinco gallinas, un gallo, dos pollitos y dos conejos. Parece increíble, pero todos estos animales pasaron ayer por Astorga, a bordo de una carreta o junto a ella, en compañía de su dueño, Mateo Rodríguez. Esta singular comitiva partió el 3 de julio de un pueblo de Cáceres para recorrer la Vía de la Plata en dirección a Astorga, donde ayer el grupo inició el Camino Francés en dirección a Santiago. No hay fecha para la llegada, pero Rodríguez calcula que podría ser en torno al 15 de agosto. Reivindican la trashumancia, y un modo de vida apegado a las costumbres habituales no hace tantos años. En cuanto a lo de viajar con animales, Rodríguez señala que todos forman parte de su granja, y no era cuestión de abandonarlos. En su pueblo sólo quedó un cerdo, del que se ocupa un amigo.
Rodríguez tiene una compañera de viaje -«Rosa, a secas», dice-, que guía la otra carreta. En ella llevan comida y una pequeña cocina. Ella duerme en el interior, y él, al raso, bajo las estrellas. Las gallinas y las cabras les proporcionan huevos y leche fresca. Van comprando la comida para los animales cada cierto tiempo, para no viajar con excesivo peso, y la completan con pasto que encuentran durante el viaje. Son obligatorias las paradas periódicas para que los animales descansen, beban y -los que van caminando- refresquen sus patas. «Están encantados, yo digo que el veterinario les recomendó el viaje porque estaban estresados», afirma Rodríguez. Recorrerán más de seiscientos kilómetros hasta Santiago. Y después, quedará el regreso.