Julio Blanco: «Ser Repostero de Honor es un orgullo, a nadie le amarga un dulce»

El Repostero de Honor del 2010, Julio Blanco.
«Con lo duro, sacrificado y en ocasiones ingrato que es este oficio, se agradece de corazón recibir galardones y más si es fuera de tu tierra. A nadie le amarga un dulce», señala Julio Blanco, Repostero de Honor de la feria de Benavides de Órbigo, al que esta tarde, a partir de las 19.00 horas, se le hará entrega del premio de manos de Miguel Sierra, su antecesor en el honorífico cargo.
Campeón de España de jóvenes pasteleros y cuarto del mundo, este asturiano desarrolla su actividad profesional a través de sus centros de alta pastelería de Asturias, Madrid y Albacete.
«Para mí es un orgullo visitar una tierra donde el dulce está tan valorado y cuya feria es el reflejo patente de cómo ha de promocionarse el sector», añade.
Con un tipo de pastelería europea en el que el croissant francés ocupa un lugar importante «sin olvidar la base asturiana», este maestro tiene en mente dar ponencias sobre lo mejor de la gastronomía y promete regresar a Benavides en 2011 con un taller «sorprendente», finaliza.