Varios miles de personas se dan cita en la feria de Riaño
El concurso de ganado contó con menos de un centenar de reses
El diputado provincial Nicanor Sen entrega un premio al ganadero José Miguel Alonso.
Riaño celebró ayer la tradicional feria de noviembre que, como todos los años, congrega a numeroso público de la comarca, la provincia y otras provincias limítrofes. Al coincidir esta edición con un fin de semana, Riaño se vió desbordado de gente que abarrotó las calles -”donde se ubicaban cientos de puestos ambulantes-” y los bares y restaurantes.
Esta feria celebraba la cuarta edición del concurso de ganado vacuno y caballar así como un concurso de perros mastines. Menos de un centenar de reses se dieron cita en el recinto ferial de Riaño. El concurso establecía dos premiso para cada sección, de 200 euros y 100 euros, aun así los ganaderos no se animaron a mover el ganado dado que la gran mayoría de las reses están en los puertos y es complicado su traslado a la feria.
Dentro del vacuno se premió a las secciones vaca mayor de dos años, ternera y lote de vacuno. En caballar se establecieron premios a las secciones caballo padre, yegua y potra. También hubo un premio de 100 euros para los mastines macho, hembra y camada de mastines. Participaron una veintena de mastines, entre los que destacaron varios ejemplares, aunque lo que más llamó la atención fueron las crías de mastín con los que disfrutaron los más pequeños. El teniente de alcalde de Riaño, José Perucha fue el encargado de anunciar los nombres de los ganaderos premiados en el concurso, mientras que el diputado de Cistierna, Nicanor Sen, presidió la entrega de premios junto con otros alcaldes de la comarca que no quisieron perderse la feria de noviembre de Riaño. A pesar del poco ganado se pudieron ver buenos ejemplares sobre todo en caballar, especie en la que hay muy buenos ejemplares en la montaña de Riaño. Desde unos años son estas reses las que cada vez van aumentando en número y en calidad.
El cambio de concepto. Lo que más llamó la atención en esta feria fueron los miles de personas que se dieron cita en una mañana calurosa que favoreció que la gente se trasladase a Riaño para visitar la feria y aprovechar para efectuar alguna compra.
Evidentemente el concepto de esta feria de noviembre de Riaño ha cambiado a lo largo de los años, dado que desde su puesta en marcha era la cita de los ganaderos de la montaña de Riaño para realizar la compra venta de ganado cuando tenían sus reses estabuladas en cuadras y la feria permitía venderlas. Entonces en la feria era normal ver muchos tratantes de ganado junto con la figura del intermediario que era el encargado de dar por cerrado los tratos en el dinero que se pagaban por las reses.
Otra de las funciones de esta feria de Riaño era disponer de un día para adquirir muchos de los productos agroalimentarios necesarios para pasar los largos inviernos en los pueblos de la montaña, que entonces eran muy difíciles por la abundantes nevedas que caían. La falta de máquinas para quitar la nieve hacía que muchos pueblos permaneciesen semanas incomunicados. Por ello era necesario aprovisionarse. Otra de las funciones era vender algunos de los productos que los ganaderos y agricultores tenía. En muchas ocasiones no existía la compraventa de productos ya que se realizaban trueques o intercambios. Con el paso de los años, al apertura de las comunicaciones y la decadencia de la ganadería la feria se ha convertido en un lugar de encuentro para pasar el día o disfrutar en un restaurante.