Diario de León

Un testigo sitúa en la custodia del niño el móvil del crimen de Mataporquera

El padre de la última novia de la víctima también declara en contra de la acusada

La mujer, de pie, y los dos hombres acusados durante el juicio en Cantabria.

La mujer, de pie, y los dos hombres acusados durante el juicio en Cantabria.

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efe | santander

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El alcalde de Valdeolea (Cantabria), Ángel Calderón, que es padre de la novia del cepedano que fue apuñalado en Mataporquera en 2009, declaró ayer que este joven le dijo que había recibido amenazas sobre la custodia de su hijo después de que su ex pareja, acusada por este crimen, dejara el domicilio familiar.

Ángel Calderón declaró ayer en la vista en la que esta mujer, Erika A.M., y dos amigos suyos, Jorge B.C., y Ángel Manuel R.M., están siendo juzgados, acusados de haberse puesto de acuerdo para matar a la víctima, de 34 años. Los tres procesados, que son de León y fueron detenidos en esa ciudad, se enfrentan a una petición de pena de la fiscalía de entre 17 y 19 años cada uno.

El alcalde de Valdeolea manifestó, ante el tribunal de jurado popular que enjuicia este caso, que conocía a la víctima desde que llegó al pueblo con la acusada, antes de que iniciara una relación con su hija. Según explicó, Erika A.M. regentó un bar en Mataporquera, pero, tras unos cinco años de convivencia con el fallecido en esa localidad, un día «dejó al niño en el colegio y se marchó». Ángel Calderón negó que oyera nunca comentar por el pueblo que la víctima había maltratado a Erika A.M., ni que tuviera problemas con drogas, tal y como señaló en el primer día de juicio la procesada.

«(Mataporquera) es un pueblo pequeño. Se hubiera oído algo», apuntó el regidor que, por otro lado, aseveró que tenía buena relación con el ahora fallecido y éste le comentó que, después de que Erika A.M. dejara su casa, había recibido amenazas relativas a la custodia del niño. Relató que el joven le contó «asustado» que le habían amenazado con quitarle a su hijo, del que tenía la custodia, concedida por el juzgado. «Todo estaba basado en el niño», apostilló Calderón.

El alcalde agregó que su hija llevaba un mes viviendo con la víctima y que era ella quien se ocupaba del niño mientras su padre trabajaba. Por ello, rechazó que el menor estuviera desatendido, que fue otra de las afirmaciones de Erika A.M. en el juicio.

Ángel Calderón narró que el día de los hechos le llamó su hija por la noche, «muy nerviosa», para decirle que habían apuñalado a su novio y que éste había manifestado que había sido la acusada. El alcalde fue a la casa de la pareja y, al llegar, se encontró a la víctima en la escalera del piso y «tumbado» sobre un vecino que había salido a atenderlo. «Cuando me vio me agarró la mano, me pidió que lo ayudara y me dijo que fue Erika», afirmó este testigo.

Guardias de seguridad . Otros dos vecinos de Mataporquera que conocían a esta pareja y eran clientes del bar que regentó la acusada subrayaron que nunca oyeron ningún rumor sobre que el fallecido maltratara a Erika A.M., ni que estuviera metido en drogas. Y recalcaron que el niño no estaba desatendido tras la marcha de su madre.

También declararon ayer dos guardias de seguridad de la cementera de Mataporquera. Uno de ellos indicó que el día antes del crimen vio un coche grande y oscuro, tipo Audi A4 o A6, que intentó entrar al pueblo por el camino habitual, pero no pudo al estar la carretera cortada por obras. Uno de los ocupantes del vehículo se bajó y preguntó a este vigilante por dónde se podía entrar en esta localidad y, según este testigo, en el coche viajaba un hombre más, que conducía.

El otro vigilante aseguró que el mismo día del suceso, seis horas antes de que ocurrieran los hechos, él también vio un vehículo de características similares, con un solo ocupante, que le preguntó cuánto tiempo iba a estar cortada la entrada al pueblo. Pero esta persona puntualizó que no podía identificar a ninguno de los acusados como la persona que conducía ese coche. «Si me preguntan a la semana podría haber dado pruebas más fehacientes», dijo.

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