El futuro pasa por un cielo abierto en Cofiñal, en una zona protegida
La venta de Luzenac al grupo francés Imarys no es desconocido para muchos trabajadores de la fábrica de talcos leonesa. Es más, a algunos se les comunicó al tiempo que recogían su carta de despido.
La empresa clausuró el pasado 31 de diciembre la explotación de Mina Espina, en Puebla de Lillo, por el agotamiento de las reservas y la caída del precio del talco. Los únicos trabajos son ahora de restauración, para los que tiene un plazo de 18 meses. La empresa cuenta con otra concesión en la zona de Cofiñal, donde los estudios hablan de un gran filón, para explotar a cielo abierto. Sin embargo, los permisos chocan con el hecho de que la zona sea Parque Natural de Picos de Europa.
Pese a que los trabajadores solicitaron la apertura de esa nueva explotación para mantener la actividad de la empresa, la Junta hizo caso omiso en base a los informes técnicos y a esa protección ambiental.
Aunque nadie quiere ir más allá, existen ya conversaciones para poder acceder a la petición de la empresa en un plazo de dos o tres años. Los nuevos dueños estarían dispuestos a realizar fuertes inversiones.
La explotación de talco comenzó en la comarca en 1925. Luzenac llegó en los años 90 del siglo pasado con el objetivo de sanear la antigua Sociedad Española de Talcos. Hasta diciembre, su producción era de 50.000 toneladas anuales.