Un convenio para rescatar el espíritu minero
El acondicionamiento, la conservación, la puesta en valor y la gestión del Pozo Ibarra se desarrollará a través de un convenio firmado por el Ayuntamiento de La Pola de Gordón, la Hullera Vasco Leonesa y la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León el pasado mes de mayo. Las actuaciones irán encaminadas a compatibilizar la protección y adecuación de estos elementos pertenecientes al patrimonio industrial con la extracción productiva de la zona. El alcalde de La Pola, Francisco Castañón, asegura que el convenio suscrito será el inicio de un Centro de la Interpretación de la Minería en un entorno con un gran valor etnográfico.
Castañón valora positivamente la disposición de las tres entidades para conservar el emblemático pozo Ibarra de Ciñera que data de finales del siglo XIX. Por una parte y según reza en el convenio suscrito, la Hullera Vasco Leonesa pone a disposición del Ayuntamiento de La Pola y le cede la infraestructura en cuestión, al mismo tiempo que se compromete a realizar las obras necesarias para poner en valor dicho Bien de Interés Cultural. Por su parte, la Junta será la encargada de ejecutar el proyecto necesario para seguir los cauces que marca el castillete, pero siempre buscando el respeto al entorno etnográfico y al espíritu minero.
El Ayuntamiento se compromete al mantenimiento, cuidado y protección del Pozo Ibarra como un centro de Interpretación de la Minería. En este sentido el alcalde, asegura ser consciente del rico patrimonio industrial minero que posee dicho castillete y que tiene entre uno de sus ejes prioritarios de desarrollo socio-económico, la recuperación y puesta en valor de ese patrimonio.
De todas formas, Francisco Castañón deja claro que el convenio suscrito a tres bandas, «es un convenio firmado de voluntades entre ambas administraciones precisamente por lo emblemático que ha supuesto este castillete para la cuenca minera del municipio gordonés». De momento, el proyecto cuenta con una financiación de 300.000 euros consignada a través de una subvención otorgada a la Hullera. No se descarta que el castillete tenga que ser desplazado unos metros «pero siempre en el entorno de la explotación», asegura el alcalde que señala que el pozo ha constituido siempre «un testimonio de la cultura y de las formas de vida de un pueblo, cuya actividad ha generado una transformación importante en la fisionomía del lugar».