Las pinturas pompeyanas regresan después de seis años
El conjunto mural que ha sido restaurado aún no podrá visitarse.

Fragmento del conjunto pictórico que se ha sometido a los trabajos de restauración.
Las pinturas pompeyanas vuelven hoy a casa tras seis años de trabajos de restauración y trámites para que parte de este conjunto mural regresara a Astorga. Esta obra es uno de los motivos más valiosos que constituyen el acerbo expositivo del Museo Romano y una de las mejores cartas de presentación de la variedad cultural de la ciudad.
Aún habrá que esperar para poder visitar parte de este conjunto en el museo, «el objetivo es que estas últimas obras completen la colección que ya se expone», señaló Mercedes G. Rojo, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Astorga, quien apuntó que «el siguiente paso es llevar a cabo las vitrinas que albergarán la obra, por el momento no tenemos una fecha fijada para su exposición», concluyó Rojo.
Este conjunto pictórico decoraba una destacada casa romana, que fue descubierta en los años 50 por J.M Luengo quien ante la imposibilidad de conservar los restos arquitectónicos, recuperó las pinturas pompeyanas. El conjunto se ubicaba bajo la actual plaza de Santocildes. Por sus temas decorativos y características formales se datan en los inicios del siglo segundo.
Parte de este conjunto fue restaurado en los años 90 por el Ministerio de Cultura y se expone en la sala de exposiciones del museo. Corresponde a los zócalos que decoraban las habitaciones, por lo que su ubicación se ha concebido para ser observadas desde el altillo de la sala.
Conservar el original. El Museo de León ha sido el encargado de la restauración de la otra parte del mural. Se trata de varios fragmento que han sido sometidos a un tratamiento general, «siempre con el objetivo de conservar el original en la medida de los posible y evidenciar la mano restauradores de formas a penas perceptible», destacan desde el Ayuntamiento de Astorga.
Por esta razón, — destacan— se ha procurado emplear materiales y productos de lo más estables, reversibles e inalterables posibles. Otro criterio ha sido el de buscar la mayor neutralidad posible en la intervención, procurando que pase inadvertida estéticamente pero que sea palpable el trabajo de los profesionales.