hospital de órbigo
Negra y radiante va la novia
El marqués del Puente y la duquesa de Villoria contraen matrimonio según la tradición riberana.
En presencia de Dios, de la concurrencia y de la autoridad se unieron ayer en santo matrimonio el marqués del Puente, Froilán, y la duquesa de Villoria, María del Camino, en la parroquia de Hospital de Órbigo. Ofició el casorio Don Aureliano, en latín y en castellano y sin que nadie de los presentes objetara impedimento alguno de consanguinidad ni de cualquier otra naturaleza. «Que lo que Dios ha unido no lo separe ningún hombre, por muy rico que sea», sentenció el sacerdote antes de que la comitiva volviera a la casa para presentar a la recién casada ante su madre que, como manda la tradición en una boda riberana, se había quedado en el hogar cocinando las viandas del banquete.
«Ya estás casada, ya te pusieron el yugo, para no te enamores de otro mozo ninguno», le cantaban las mozas a la novia en la calle enramada por los amigos del novio.
El padrino de la boda repartió cigarros puros para los hombres y la madrina tiró almendras y caramelos para todos, aunque parte de los vecinos estimaron escasos al grito de «madrina roñosa».
Con manteles de lino se engalanó la casa para el banquete con anisados y vinos dulces para las mujeres, roscas y bizcochos para todos.
Tronaron cohetes pagados a escote por los amigos del novio antes de que los invitados dieran buena cuenta de los dulces y el chocolate, que amortiguó el frío de la jornada.
Las mozas insistieron en sus buenos deseos para la pareja. «Casada estás por los libros de fortuna, Dios quiera que de hoy en un año tengas un niño en la cuna», le cantaban a la puerta de su casa.
De conveniencia. A pesar de ser ‘de conveniencia’, para juntar tierras, el matrimonio se ve con buenos ojos en el pueblo, lo que no quita para que, como manda la tradición riberana, los mozos echaran tierra en las calles, desde la entrada del pueblo a la casa de la novia, en vez de echar paja como en las bodas sinceras y libres de grandes ganancias.
El novio tampoco reparó en gastos y hubo dulzaineros, tamboriteros y bailes regionales durante toda la tarde.
El Grupo La Barbacana se encargó de organizar toda la ceremonia, en la que participaron riberanos desde Llamas hasta La Bañeza, aunque no pudieron asistir todos los 101 miembros del colectivo.
El acto puso fin al programa de la décima edición de las Jornadas de Exaltación del Traje Regional en la comarca del Órbigo, en las que desde el pasado día quince se han recreados diversas ceremonias festivas y tradicionales.
La amenaza de lluvia obligó a la organización a trasladar el acto al local de la Asociación de Jubilados, que se llenó para la ocasión.