La Junta investiga en varios frentes la causa de los brotes mortales de equinos
Astel detecta un primer caso en Babia, además de 20 caballos muertos en Laciana.
Lo que empezó como un caso aislado, la muerte de varios equinos en Laciana a mediados del pasado mes de noviembre, va adquiriendo dimensión y los ganaderos de la zona ya creen confirmados sus peores temores sobre un rebrote de la miopatía atípica que sesgó la vida de un centenar de caballos en el 2009.
Se trata de una enfermedad transmitida por una toxina vegetal presente en los pastos, que prolifera en otoños cálidos. La asociación sociocultural ecuestre de Laciana (Astel) ha recorrido las explotaciones afectadas y ha contabilizado una veintena de casos, principalmente, en Caboalles de Abajo y Orallo. Además, han constatado, según indica José Arias Tascón, que el mal puede haber traspasado las fronteras lacianiegas y ser el origen de la muerte de un caballo de pura raza española de 15 meses en el pueblo de La Riera (Babia) el pasado domingo.
El servicio territorial de Agricultura y Ganadería sólo ha reconocido oficialmente ocho casos, los notificados en la Unidad Veterinaria de Villablino hasta el pasado viernes. El responsable del área, Fidentino Reyero, asegura que la Junta «está encima de la situación», y que han abierto varios frentes de investigación. Por un lado, tras la crisis del 2009 se inició un estudio epidemiológico con muestras de suero, sangre y heno para descartar las enfermedades de declaración obligatoria y analizar los factores que pueden rodear a estos brotes, desde el punto de vista climático, alimenticio, de ubicación de los animales y los pastos. Los materiales ya están en manos del laboratorio especializado de Algete que, incluso, analizará la presencia de metales pesados, alcaloides y aflatoxinas. Además, «hemos dado instrucciones a las unidades veterinarias para que hagan necropsias de los animales muertos y recojan órganos que se trasladarán al Hospital Clínico de la facultad de Veterinaria para ver si a través de las lesiones se puede llegar al origen de la enfermedad», explica. Reyero admite que las muertes de equinos que se suceden desde mediados de noviembre «son similares a las del 2009, en que los veterinarios clínicos llegaron a la conclusión, en la primavera del 2010, de que la causante era una toxina llamada Zearalenona, presente en diversos pastos». El jefe territorial de Agricultura cree que han dado los primeros pasos para intentar acotar la enfermedad, que afecta sólo a animales monogástricos como los caballos, no a los rumiantes. En cuanto avancen las investigaciones y obtengan resultados, «veremos qué otros pasos dar», comenta. Como recomendación a los ganaderos, la Junta propone dejar a los equinos en las cuadras y evitar temporalmente los pastos.
Por su parte, Astel solicita a la Junta y a la Diputación una investigación rigurosa para llegar a conocer qué planta es la causante de una enfermedad que aún no tiene cura.