La Bañeza
Desvinculan el atropello mortal del estado de la travesía de la Nacional-VI
El edil de Tráfico no descarta estudiar nuevas medidas de seguridad para la vía.

El paso de peatones en el que el viernes se produjo el accidente de tráfico.
Recién estrenada y con cinco rotondas con las que se ha pretendido dar fluidez al tráfico a la vez que reducir los accidentes, la travesía de la carretera Nacional-VI se cobró la primera víctima mortal desde su urbanización el sábado, al fallecer la mujer atropellada frente al centro de salud unas horas antes.
Es esta nueva situación de la vía y su señalización la que llevan al Ayuntamiento de La Bañeza a desvincular el atropello mortal del estado de la travesía. Así, el concejal de Tráfico, Juan Gobantes, señalaba ayer que el problema del caso «es que el conductor no vio a la mujer. Tras el accidente manifestó que no vio nada».
Aunque Gobantes no descarta que esta semana se estudien medidas complementarias para evitar estas situaciones, señaló que en el diseño de la urbanización de la vía, ejecutado en el mandato anterior y finalizado ya este año, no se plantearon medidas como pasos de cebra elevados o badenes, porque «con la distancia que existe entre las rotondas es difícil alcanzar una gran velocidad, a menos que el conductor sea un loco».
«No paramos». El delegado de Tráfico considera que los conductores «no están suficientemente concienciados» sobre la obligatoriedad de parar en los pasos de cebra, cuando un peatón está a la espera de cruzar o lo alcanza. «No frenamos, seguimos adelante, y si la mujer que está en la acera decide cruzar te la llevas por delante, como sucedió hace quince días frente al Alimerca, en Escultor Rivera», aunque el resultado no fue mortal en este caso.
El edil no se mostró partidario de instalar bandas sonoras en la N-VI, «porque si circulas a 60 kilómetros por hora no vas a reducir la velocidad», y señala que, tras la muerte de la mujer de 66 años, el equipo de gobierno aún no ha afrontado la necesidad de tomar algún tipo de medida especial en la N-VI.
El límite de velocidad en la travesía está en 50 kilómetros por hora, que la señalización vertical reduce a 40 en los metros anteriores a las cinco rotondas que existen. La mayor parte de los pasos de peatones del recorrido, de casi 4 kilómetros, disponen de señalización horizontal y vertical, lo que no sucede en el paso de cebra del atropello.