Jiménez de Jamuz
Un ganadero denuncia el robo de cuatro cabras y doce cabritos
Los cuatreros sólo encontraron en la majada veinte reses.

La majada de la que desapareció el ganado se encuentra junto al embalse de la Tabla.
Los cuatreros han visitado Jiménez de Jamuz (municipio de Santa Elena de Jamuz) y no es cosa de novela ni de un western. La osadía de los ladrones de ganado ha supuesto a un ganadero la pérdida de 16 cabezas de ganado caprino: 12 cabritos y 4 cabras.
Los hechos se remontan al miércoles de la semana pasada, cuando el propietario de un rebaño de aptitud cárnica, de alrededor de 700 ovejas y cabras, trasladó la mayor parte de éstas desde la majada que posee en Jiménez de Jamuz a otra, situada en Villanueva. El ganadero, que prefirió mantener su identidad en el anonimato, dejó en su explotación de Jiménez de Jamuz 20 ejemplares de caprino. El pasado jueves, día de la Inmaculada, descubrió a mediodía que alguien había entrado en la nave en la que había quedado prácticamente vacía y que allí sólo encontró cuatro ejemplares de cabra adulta.
«Trataron de abrir una puerta, pero no cedió la cerradura y descubrieron que podían acceder con mayor facilidad por otra, que estaba cerrada con un candado. Así que lo reventaron y pasaron al interior», explicó ayer el ganadero. El traslado de la mayor parte de las reses de Jiménez a Villanueva supone un alivio, ya que «si hubieran encontrado más, el daños podría haber sido peor». Las pérdidas ocasionadas a la explotación por la pérdida de los animales rondan «los 1.400 euros», con una docena de cabritos de algo más de un mes «que estaba ya para vender».
Tras hacerse con el control de los 16 animales, los ladrones dejaron «entreabierta» la puerta cuyo candado rompieron, sin que las cabras que quedaron en el interior aprovecharan esta situación para abandonar la nave.
«Sin rodadas». El ganadero, que denunció el robo, señaló que se desconoce el tipo de vehículo que utilizaron los cuatreros del siglo XXI para llevarse el ganado. «La Guardia Civil no encontró rodadas» en las inmediaciones del aprisco que hagan pensar en un vehículo de transporte de ganado o en un remolque. Por la ausencia de huellas de neumáticos se podría pensar en la posibilidad de que los ladrones condujeran las cabras robadas hasta un vehículo aparcado en la carretera de Jiménez a Santa Elena de Jamuz. La explotación ganadera se encuentra a unos 50 metros de la vía citada, muy cerca de la orilla del embalse de la Tabla, en el río Jamuz.
El ganadero manifestó que no había vivido antes una situación semejante y no entró a valorar si el robo guarda relación con la cercanía de la celebración de la Navidad y añadió que, al parecer, se ha producido un caso de similares características en la zona.
Según fuentes del sector, el robo de ganado no constituye una práctica habitual en la actualidad, sino, en todo caso, extraña.