El PSOE apoya al carbón como el único capaz de respaldar a las renovables
El congreso de Sevilla incluye finalmente la minería, que no aparecía en la ponencia marco.
El congreso socialista incluyó finalmente una resolución de apoyo a la minería del carbón.
La Comisión de Economía y Empleo del 38º Congreso del PSOE, que ayer terminó en Sevilla, incluyó finalmente en sus propuestas energéticas una resolución de apoyo a la minería del carbón; una fuente de generación que no aparecía mencionada en las propuestas de nuevo modelo energético dibujado en la ponencia marco. A pesar de los problemas y retrasos que los últimos meses de Gobierno socialista han supuesto para el sector en general y para las inversiones de los proyectos mineros en particular, los compromisos de futuro del nuevo equipo de dirección del PSOE incluyen la «defensa de los fondos de ayuda a la minería del carbón como la única fuente de generación propia en condiciones de respaldar una creciente penetración de las energías renovables en el parque de producción de electricidad».
Resolución. La resolución señala que «desde los principios de consecución de una soberanía energética clave en la UE y de una transición justa en una perspectiva global hacia un sistema que reduzca nuestra intensidad energética y minore progresivamente nuestras emisiones de CO2, el carbón autóctono, basado en sistemas de combustión limpia y en tecnologías de captura y secuestro de CO2, es prácticamente la única fuente de generación propia en condiciones de respaldar una creciente penetración de las renovables».
Según los socialistas leoneses, «que el carbón autóctono sea el respaldo a las renovables asegura un hueco suficiente para mantener la actividad en los ratios actuales».
A través de las enmiendas presentadas a la ponencia marco se aprobó también un texto rechazando la moratoria sobre el desarrollo de las energías renovables aprobada por el Gobierno del PP. Y es que precisamente en el desarrollo de las renovables, junto con el rechazo a la energía de origen nuclear, se basa el modelo energético propuesto por los socialistas, que reconocen la necesidad de «modernizar y diversificar las fuentes de energía» para reducir «la dependencia de importaciones del extranjero».
Un modelo que pasa también por «descentralizar la producción de electricidad» del modelo actual de control «por parte de unas pocas grandes empresas» a la producción en «múltiples tipos de instalaciones (centrales grandes, medianas y pequeñas) así como en las propias viviendas, que se irán transformando en pequeños productores».
Reforma estructural. Los socialistas consideran que la energética es la «principal reforma estructural pendiente de la economía española», a la vista de la «insostenible» dependencia española del exterior (más del 80%). Una reforma que proponen basar en las energías renovables a través del apoyo público a esta generación «cuando esté asociada a la creación y potenciación de nuevas actividades industriales».
Uno de los puntos en los que más insiste el apartado que los socialistas han dedicado a analizar el futuro modelo energético que proponen es el que se refiere a la energía nuclear. «España está en condiciones de cerrar todas las centrales nucleares al final de su vida útil, en el horizonte del 2028, así como de alcanzar en el 2030 un 70% de electricidad de origen renovable».
Propone también introducir una tasa «sobre las tecnologías más maduras, la nuclear y la hidroeléctrica, que hasta ahora se han beneficiado de manera extraordinaria de precios de electricidad muy superiores a sus costes de funcionamiento». Con esa tasa se realizarían inversiones «adicionales necesarias para modernizar el sistema».