cuadros
El alcalde solicita a Defensa el polvorín para intalar una residencia y un albergue
El recinto posee cuatro edificios que Martínez quiere reutilizar con fines sociales.

Uno de los cuatro edificios que integran el polvorín, en muy buen estado de conservación.
El alcalde de Cuadros, Marcos Martínez, ha enviado una carta al Ministerio de Defensa en la que solicita la cesión de las instalaciones del polvorín al Ayuntamiento. Su intención es poder reutilizar con fines sociales la base militar, donde se almacenó la munición y los explosivos de los destacamentos leoneses y gallegos durante los últimos cuarenta años.
El regidor incluso tiene definidos los proyectos que aspira a desarrollar en el polvorín, aprovechando las cuatro edificaciones de tres y cuatro plantas que existen en el recinto, y que serían una residencia de ancianos, un centro de día y un albergue.
«Los inmuebles están en muy buen estado de conservación y voy a luchar hasta el final para que el conjunto del polvorín revierta en el municipio de Cuadros, al que ha estado ligado desde los años setenta», explica el alcalde.
Martínez ha recibido la confirmación de que la petición ha llegado al ministerio y está a la espera de una reunión con el secretario de Estado de Defensa. «Por el Ayuntamiento no va a quedar, lo vamos a intentar con todas las ganas porque las edificaciones se pueden utilizar con fines sociales», insiste.
Para Cuadros, el polvorín posee un gran valor sentimental porque la mayoría de las familias ligadas a los 73 efectivos que trabajaban en él se asentaron en los pueblos del municipio. Sus túneles y almacenes guardaron municiones y explosivos de distintos tipos, incluidos los proyectiles del lanzacohetes Teruel del Regimiento de Lanzacohetes de Astorga, de los que también se realizaba en este polvorín su mantenimiento.
Defensa justificó el fin de las actividades en la unidad de almacenamiento de municiones y explosivos de La Seca el pasado 1 de enero en la necesaria reorganización del Sistema de Apoyo Logístico que el Ejército de Tierra está realizando en toda España para lograr una mejor gestión de los recursos y alcanzar una logística militar más eficaz. El traslado al acuartelamiento de El Empecinado de Valladolid se realizó de forma íntegra, con los 73 efectivos que prestaban servicio en el recinto militar. Martínez Barazón recuerda «que conttribuyeron de forma importante durante cuarenta años, especialmente apoyando el crecimiento del polvorín en el que se llegaron a invertir nueve millones de euros. Por eso sería una pena que las instalaciones se abandonaran, y ya que nos hemos quedado sin esa población, pretendemos, al menos, que nos cedan el uso del recinto».
El alcalde cree que el polvorín era uno de los más modernos del país, tras la profesionalización del Ejército hace una década y las inversiones en tecnología. También considera perfecta su ubicación y sus medidas de seguridad, dos bazas para los futuros proyectos sociales.