Condenan a un narco paramés que eludió 17 años a la justicia suplantando a su gemelo

Doce años de cárcel y 51 millones al cabecilla de la red que traía a España 736 kilos de coca en velero.

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A. Domingo | Redacción
León

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«Tú a la cárcel y yo a Venezuela» bien podría ser el título de las peripecias de Leonardo Blanco Fernández, nacido en Bercianos del Páramo en 1952 y al que la Audiencia Nacional considera el cabecilla de una organización de narcotraficantes. Huido del penal de La Roca del Vallés en 1992, Leonardo Blanco se refugió en Venezuela y adoptó la identidad de su hermano gemelo, José, para eludir la acción de la justicia.

Finalmente, las autoridades consiguieron deshacer el embrollo y en enero de este año se le impusieron 12 años de prisión y el pago de una multa de 51.253.146,90 euros como supuesto cabecilla de una red de narcoveleros , que intentó introducir en España, a través de Galicia 736 kilos y 290 gramos de cocaína con una pureza del 71,5% en el año 2003. Eso sí, sus compinches en España, menos escurridizos, fueron detenidos en diciembre del 2003 y condenados por un delito contra la salud pública en abril del 2009. En su contra también se presentaron cargos por blanqueo de capitales, que finalmente no se estimaron.

Si los planes se hubieran desarrollado según lo previsto, la venta del estupefaciente hubiera ascendido a 24.760.810,84 euros, según las sentencias dictadas en contra de los narcos juzgados en España. Pero las investigaciones y actuaciones de las autoridades venezolana, británica, portuguesa y española dieron al traste con el ilícito transporte en una velero que navegaba bajo bandera de Estados Unidos, el Stef, al que los delincuentes llamaban «el autobús» en sus conversaciones telefónicas, intervenidas por la policía.

Por cierto, el autobús salió tartana y ya al iniciar un viaje se vio obligado a regresar a aguas venezolanas a causa de una avería y fue otra la que le obligó a atracar en las Azores, en concreto en la Isla de las Flores. Fue alllí donde, una vez realizada la reparación, la Policía portuguesa se incautó de la droga y el balandro y detuvo a un ciudadano holandés y una súbdita belga, ambos con residencia en España, que formaban su tripulación. Ambos fueron juzgados y condenados en el país vecino.

Sin pruebas de blanqueo

La Policía Nacional y la Audiencia Nacional consideran que el paramés Leonardo Blanco era el máximo responsable de la trama de narcotraficantes, pero la acusación de blanqueo no prosperó. En la sentencia que se dicta contra sus compinches en el 2009, la Sala discrepa con el Ministerio Fiscal, que consideraba que Blanco y sus compañeros formaran parte de una red internacional dedicada al tráfico de estupefacientes. La falta de elementos probatorios llevan a los magistrados a considerar la operación como aislada, al igual que tampoco se consigue demostrar que los movimientos de dinero en diferentes cuentas de los encausados sean procedentes del tráfico de estupefacientes y, por tanto, no se considera que haya un blanqueo de capitales. Estos extremos no se contemplan ya en el juicio que se sigue contra Blanco Fernández en el 2009.

Lo que sí queda claro es que Blanco y sus compañeros ya estaban sometidos a vigilancia por las policías venezolanas y británicas antes de que el velero se hiciera a la mar y que el aviso de la segunda pone en juego al Juzgado Central de Instrucción de la Audiencia Nacional, a la Brigada Central de Estupefacientes y a otros grupos operativos de la Policía Nacional.

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También son los británicos los que confunden a Leonardo con su mellizo, José, y es la Policía Nacional la que aclaró la identidad del cabecilla. José Blanco se encontraba en prisión desde 1999 y sobre Leonardo pesaba una orden de busca y captura internacional «al no haberse presentado en el centro penitenciario en el que cumplía condena; y, además, tenía una causa pendiente en la Audiencia Nacional por presunto delito de tráfico de drogas».