Riaño cederá agua al Carrión para regar 12.000 hectáreas de cultivos palentinos
Valín advierte de que Villameca y el Pisuerga Bajo Duero tendrán «serios problemas».

El presidente de la CHD, José Valín, y el consejero Antonio Silván, en su encuentro de ayer.
«No hay más cera que la que arde», explicó el presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), José Valín, para referirse a la situación de los pantanos de la Comunidad que, aunque «ha mejorado muchísimo», los riegos deberán efectuarse «con mucho cuidado». De hecho, Riaño cederá al sistema del Carrión agua suficiente para regar alrededor de 12.000 hectáreas en la zona palentina. «Riaño tiene bastante agua y puede cederla al Carrión para que se acerque a los parámetros habituales de otros años», explicó Valín.
Mientras en la provincia de León Riaño cuenta con buena salud, el embalse de Villameca «está muy mal». «No tiene otra posibilidad que la de regar muy poco, porque está al 30% de su volumen», concretó Valín. En cambio, la situación del río Órbigo, que hace tres meses pasó por «un momento complicado», ha cambiado «mucho» desde entonces. Actualmente, se encuentra al 80% de la media de un año normal, lo que permitirá que, «aunque con limitaciones», permita regar de modo habitual.
Bajo Duero. Los regantes que se enfrentan a la peor situación son los del Pisuerga Bajo Duero, donde sus embalses no superan el 50%, respecto a la media de los últimos diez años. La zona del norte de Palencia —según Valín—se enfrentará a «problemas muy graves» este verano. «A no ser que se produzcan lluvias importantes en las áreas de Aguilar, Requejada o Cervera, tendremos problemas muy serios», auguró, y añadió. «Lo prioritario son los caudales circulantes para el abastecimiento y para mantener el medio ambiente en condiciones adecuadas».
Pisuerga Bajo Duero afecta a las capitales de provincia de Zamora y Valladolid, donde Valín afirmó ayer que el abastecimiento está «asegurado». Eso sí, la cuestión del riego parece otro cantar, ya que las Juntas de Explotación han concretado unos límites para el vaciado de sus embalses. «Cuando se llegue a esos niveles habrá que cortar el riego. Cuando se acabe el agua se acabó». Además, la falta de excedentes en el Alto Duero acrecenta la situación.