Diario de León

Castrocontrigo

Solicitan medidas contra la erosión antes de talar los árboles quemados

Los geólogos señalan que el uso de maquinaria pesada acelera la ruina del suelo.

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A. Domingo | Redacción
León

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Los geólogos no se muestran partidarios de la retirada de la madera quemada en el incendio que afectó este mes de agosto a los municipios de Castrocontrigo, Quintana y Congosto, Destriana, Castrillo de la Valduerna y Luyego y consideran que es preciso diseñar un plan de actuación integral en el pinar, con el fin de minimizar los daños que se han producido en el suelo y en los acuíferos.

Esta opinión la sostiene entre otros el doctor en Ciencias Geológicas por la Universidad de Utrecht (Holanda), Javier Fernández Lozano, que desarrolla ahora su labor en la Universidad Complutense de Madrid. Destaca la importante alteración de la cubierta vegetal, provocando una mineralización del suelo, una menor capacidad de absorción de agua y, por tanto, una mayor exposición a la erosión. Además, el arrastre de cenizas —carbono orgánico en su mayoría, sustancias cancerígenas y tóxicas, como el azufre, el mercurio y el plomo— afecta a los recursos hídricos de la zona.

Fernández Lozano señala que la acumulación de cenizas contiene, «de forma transitoria las primeras lluvias y con ello la erosión». Además, los primeros brotes y yemas vegetales han empezado a surgir, por lo que el suelo está de nuevo en proceso de estructuración», razón por la que una inmediata retirada de la madera podría acentuar la erosión por la acción de la maquinaria pesada, sostiene el especialista, con orígenes familiares en Castrocontrigo, que aboga por «retrasar la tala masiva de árboles quemados hasta que haya un plan completo de reestructuración y actuación en el pinar», incluidos «planes de limpieza y mantenimiento de bosques, particularmente en sus márgenes y cuando limiten zonas pobladas», lo que evitaría la tensiones como las vividas en los pueblos en agosto.

El geólogo explica que tras el incendio del parque natural del Alto Tajo (2005), que afectó a 13.00 hectáreas, se puso de manifiesto «la importancia de una labor activa en la lucha contra la erosión tras el incendio y señala las medidas que se pueden adoptar hasta que llegue el plan de actuación integral, como la «construcción de bermas de madera —obstáculos de contención— o fajinas que eviten la erosión y arrastre tanto de partículas finas como nutrientes del suelo». También recomienda el uso de residuos orgánicos, como la gallinaza, para fijar los nutrientes y permitir una rápida consolidación de la cubierta vegetal, o «la instalación de comederos para pájaros con semillas de gramíneas y leguminosas (alto desarrollo), que puedan ser distribuidas rápidamente por éstos, especialmente en zonas propensas a la erosión, de forma que se favorezca el recubrimiento vegetal».

Fernández Lozano señala que la reforestación en la cabrera no ha logrado los objetivos debido a la competencia entre especies vegetales, que impiden el desarrollo de las revegetadas, «un fenómeno transitorio, pero común tras los incendios». Plantea «dejar al pinar regenerarse de forma propia», salvo excepciones. Esta opción permite la aparición de especies pirófitas, que desprenden aceites que contribuyen a la extensión del fuego, pero a medida que el rebrote del bosque se produce éstas desaparecen, dejando sitio a las especies originales del pinar.

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