La prórroga de la PAC deja en el aire 250 millones para el desarrollo rural
Asaja asegura que las subvenciones directas no sufren cambios por el momento .
El sindicato agrario Asaja mostró ayer su preocupación por el retraso de la nueva Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea, que pone en peligro 250 millones de euros destinados a programas de desarrollos rural en la Comunidad autónoma.
En concreto la organización apunta que este dinero se destina a los programas de «zonas desfavorecidas, modernización de explotaciones, ceses anticipados en la actividad, programas agroambientales, ayudas a la agroindustria, programas forestales, infraestructuras agrarias —en particular regadíos—, o las ayudas para la incorporación de jóvenes al campo», que cofinancian por la Junta de Castilla y León y Administración del Estado.
Asaja denuncia que las Administraciones españolas «ya ha llevado al sector a prescindir de la mayoría de estos fondos dos años antes de la finalización del programa, en diciembre de 2013» y aclara que la prórroga no supone un riesgo para los 950 millones de euros que la PAC destinará el año que viene a las ayudas directas en Castilla y León.
Según Asaja, las ayudas a los programas de desarrollo rural «requieren de un acuerdo político y presupuestario para no dejar un año en blanco».
El sindicato confía en que el año de prórroga de la PAC «sirva para cerrar los acuerdos en Bruselas con una buena negociación política y presupuestaria, y que después se aplique en nuestro país teniendo en cuenta la realidad productiva» de la Comunidad.
Asaja exige una nueva PAC «pensada para el agricultor profesional», que no puede prime a quien no produce, y que se fundamente «en los rendimientos que se obtienen en las diferentes comarcas», sin perjudicar a la agricultura de regadío. Además, pide que tenga en cuenta a la ganadería y fomente un sector moderno y competitivo que siga produciendo alimentos de calidad.
En esta nueva PAC «es fundamental contar con medidas de desarrollo rural» cuyos fondos no provengan de las ayudas directas, y «que permitan el relevo generacional, modernicen el campo en sus estructuras productivas, compensen las mayores exigencias agroambientales, modernicen la industria y las cooperativas comprometidas con el sector de la producción», concluye.