HOSPITAL DE ÓRBIGO
El pasado revive en blanco y negro
Los vecinos se vuelcan con la campaña municipal de recogida de fotografías antiguas, que culmina con un libro que repasa los momentos más significativos de 1890 a 1970.

Operarios cosiendo el centeno en la primera fábrica de España de fundas de paja.
El libro Hospital y Puente de Órbigo, tesoro fotográfico resucita la historia en blanco y negro del último siglo del municipio a través de 240 páginas con 600 instantáneas facilitadas por los vecinos. El volumen se presentó en el Centro Cívico, como culminación a la campaña de recogida de fotografías antiguas puesta en marcha hace seis meses por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento. Una iniciativa que gozó de gran acogida y que ha permitido rescatar las imágenes más alegres y significativas del día a día de ambas localidades desde 1890 a 1970.
Al acto de presentación acudió el alcalde, Enrique Busto, el responsable de la editorial Lobo Sapiens que dio forma al libro, José Antonio Martínez Reñones, y las dos coordinadoras participantes, María Cristina Simón y María del Carmen Rodríguez. Entre la selección de instantáneas que se incluyen en el volumen destacan las relacionadas con el eje vertebral del municipio, el puente, que asoma en los retratos de las parejas de enamorados y las cuadrillas de amigos, que sirvió como escenario durante veinte años al descenso en piragüa del Órbigo y de numerosos eventos.
Las imágenes desempolvan el deterioro que amenazó al Passo Honroso, rescatado de la ruina por un hijo insigne del pueblo, el arzobispo de Granada Balbino Santos Olivera; y los fastos litúrgicos, civiles y folclóricos que se celebraron en su reapertura en 1951. También se desempolva la primera fábrica de fundas de centeno de España (1912), asentada en la finca Villa Blanca (epicentro de la novela La invisible prisión de Luis Alonso Luengo), con operarias que trabajaban primero de modo artesanal y después con máquinas holandesas y alemanas. «En aquella época se llegaron a enviar a Cinzano de Buenos Aires medio millón de fundas al mes para sus botellas, se abastecía a toda Cataluña para sus cavas, a Asturias para la sidra y a Andalucía para los vinos finos y de Jerez. Las fundas se mandaban por ferrocarril, con salida desde la estación de Veguellina. Estuvo en activo hasta principios de los años 70 empleando a decenas de trabajadores», comenta Martínez Reñones.
Otro de los referentes industriales cuya evolución se rastrea en las páginas del libro es la fábrica de Aly, La Lechería del Órbigo que Industrias Lácteas Leonesas impulsó en 1965 con una nueva factoría que pasó tres años después a manos de la multinacional estadounidense Kraft. El responsable de Lobo Sapiens ensalza, además, la labor de la Fundación Sierra Pambley, «que contribuyó a dotar al municipio y otros pueblos ribereños de una vitola cuasiuniversitaria», indica. Las fotografías constatan la apertura de numerosos establecimientos al calor de la llegada de centenares de asturianos en las décadas de los cincuenta y sesenta y prolongan la actualidad de la afamada sopa de trucha, emblema gastronómico del municipio.