Castilla y León exige que Galicia pague el coste del pulso por el carbón en Europa
La Junta envía al Tribunal General de la UE la reclamación por el desistimiento gallego.

La central de As Pontes, una de las que la Xunta consideraba perjudicadas por el incentivo.
La Junta de Castilla y León ha enviado esta semana su escrito de observaciones al desistimiento por parte de la Xunta de Galicia del recurso en el que solicitaba la anulación del incentivo al consumo de carbón nacional a través del mecanismo de restricciones por garantía de suministro. Un escrito en el que el gobierno autonómico acepta el desistimiento, pero al igual que otras partes que apoyaron a la Comisión Europea y al Reino de España en la demanda gallega reclama que la Xunta se haga cargo del coste del proceso judicial.
Para que el desistimiento sea firme, el tribunal europeo tiene que dictar un auto admitiéndolo. La solicitud de desistimiento se presentó por la Xunta de Galicia el pasado 27 de febrero, después de que su Consello de Gobierno tomara la decisión de retirar su batalla judicial contra el consumo de carbón nacional.
Los argumentos
La Junta de Castilla y León es una de las partes presentada como coadyugante de la Comisión Europea y el Reino de España, las partes demandadas. También la patronal del carbón, Carbunión, está personada y reclama a Galicia el coste que el procedimiento judicial le ha causado.
El gobierno castellano y leonés rebatió en su día los argumentos gallegos sobre los perjuicios que causaba a las centrales de As Pontes y Sabón el incentivo al carbón nacional. Las estadísticas de Red Eléctrica enviadas al tribunal europeo confirman que no ha habido perjuicio para las centrales que funcionan con carbón de importación, mientras que las de ciclo combinado y fuelóleo no han variado su situación.
Carbones y calidades
La Junta de Castilla y León también advierte al Tribunal General europeo de que los datos de calidad y contaminación que utiliza el gobierno gallego no son correctos. De hecho, la Xunta compara el carbón de importación (con una capacidad de 6.000 kilocalorías por kilo) con el lignito pardo que en su día explotaron las minas gallegas, hoy agotado. Un lignito que apenas superaba las 2.000 kilocalorías, y tenía un alto contenido en azufre.
En cambio, el carbón que se extrae de las explotaciones de León y Palencia tiene casi 5.000 kilocalorías, y un contenido en azufre sensiblemente más bajo del que pretende Galicia.
Además, insiste la Junta en este punto que existen varios programas de investigación (algunos como el NER 300 financiados con fondos europeos) que tienen como objetivo desarrollar tecnologías para favorecer las plantas de generación limpia con carbón. Entre ellas la que desarrolla Endesa en El Bierzo, si bien tanto este proyecto como el resto de las centrales supercríticas del macroproyecto europeo de combustión limpia para el carbón ha visto mermados sus fondos por la situación económica.