Ecologistas en Acción pide el cese de los responsables de la gestión del lobo
. La organización denuncia que el gobierno autonómico ha puesto en peligro la conservación de estos animales .
Ecologistas en acción pidió ayer, a través de un comunicado, el cese del director general del Medio Natural de la Junta, José Ángel Arranz, así como del jefe del servicio de Espacios Naturales, José Ignacio Molina, a los que consideran responsables de que desde el año 2008 se haya permitido la caza del lobo al sur del río Duero, «vulnerando, tal y como ha confirmado el Tribunal Supremo, la legislación europea y española sobre naturaleza, y poniendo en peligro la conservación de esta especie protegida».
La organización recuerda que el Plan de Conservación y Gestión del Lobo aprobado por la Junta en 2008 tuvo como «fin principal» articular una normativa que permitiera la caza del lobo en toda la Comunidad, a pesar de ser contraria a la directiva europea Habitats.
Así, aseguran que desde la aprobación del Plan del Lobo, el cupo de ejemplares a cazar establecido al sur del Duero ha sido de 60, mientras al norte de este río se ha autorizado la caza de 613 ejemplares, «demostrando que la única vía de gestión del lobo ibérico para la Junta sigue siendo la misma que en el siglo XIX: la erradicación a tiros. Ello a pesar de que el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ya declaró en 2009 la ilegalidad del Plan del Lobo en todo lo referido a la caza de esta especie protegida al sur del río Duero», reconocen.
En el mismo escrito Ecologistas en Acción asegura que «se deben buscar medidas que faciliten la coexistencia de esta especie tan emblemática. La retórica de la Junta también va en este sentido, pero la realidad es que el lobo sigue siendo un animal perseguido, no sólo de manera furtiva, sino también permitida e incluso realizada por la propia Administración».
Además, también proponen medidas para minimizar la conflictividad de la especie con los usos ganaderos extensivos, entre las que destacan indemnizaciones adecuadas y rápidas a los ganaderos por las bajas sufridas, así como el establecimiento de subvenciones para la adquisición de perros mastines y la instalación de vallados para los terrenos.