El ganadero sólo podrá usar muladares cuando se necesite alimentar aves carroñeras

Imagen de archivo de un muladar de la comunidad.
Los ganaderos de Castilla y León sólo podrán abandonar cadáveres de reses en el campo cuando en su zona no exista suficiente alimento para aves carroñeras, por lo que necesitarán una autorización previa una vez que se haya comprobado esa falta de comida.
El Consejo de Gobierno de Castilla y León dio ayer el visto bueno a un decreto que, entre otros fines, pretende reducir los ataques de buitres a ganado vivo, según ha explicado el consejero portavoz, José Antonio de Santiago-Juárez.
El portavoz de la Junta de Castilla y León, en rueda de prensa tras la reunión del Consejo, advirtó del «cambio de comportamiento» de los buitres, al incrementarse los ataques a ganado vivo desde que se prohibió la práctica de dejar cadáveres en el campo, a raíz de la crisis de las vacas locas.
De Santiago-Juárez destacó también que la nueva norma reducirá los costes para los ganaderos, obligados desde que surgió esa crisis a contratar un seguro para que empresas autorizadas retiren las reses muertas de sus granjas.
El consejero, no obstante, advirtió de que el abandono de reses muertas en estas zonas, conocidas como muladares, sólo se autorizará en determinadas condiciones y áreas preestablecidas.
De este modo, los ganaderos deberán presentar la correspondiente solicitud y la autorización estará supedita a la comprobación de que en esas zonas no estén cubiertas las necesidades nutricionales de las aves carroñeras.
Además, sus granjas tendrán que cumplir unas condiciones sanitarias y no podrán ser intensivas, es decir, con el ganado estabulado, sino extensivas, con las reses libres en el campo.
Todas las explotaciones extensivas de ovino cumplen los requisitos sanitarios en Castilla y León, al estar libres de brucelosis ovina y caprina.
En bovino, tienen que estar libres de tuberculosis y brucelosis, lo que se cumple en 2.095 de los 2.248 municipios de Castilla y León.
Asimismo, no deben de haber tenido ningún caso de vacas locas en los últimos cinco años y los animales han de tener menos de 48 meses.
Los muladares tienen que estar alejados de zonas habitadas y de comederos o bebederos del ganado, de granjas y de cursos de agua, además de estar vallados, pero de forma que puedan acceder las aves.