Diario de León

El sector resinero se mantiene un año después del incendio de Castrocontrigo

Apicultura, hostelería y micología no levantan cabeza tras la tragedia ambiental.

Las zonas que no ardieron han permitido continuar con la obtención de resina.

Las zonas que no ardieron han permitido continuar con la obtención de resina.

Publicado por
A. Domingo | Redacción
León

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Los resineros han aguantado el tipo un año después de que el peor incendio de los que ha vivido León arrasara 11.724 hectáreas, en su mayor parte de arbolado, destruyendo, entre otros recursos, gran parte de los pinos que sangraban, la resina que aún estaba en el monte y buena parte del material que utilizaban en su labor. Sin embargo, ni siquiera las pérdidas sufridas entonces han echado de los montes a quienes habían encontrado en los pinares una alternativa a la crisis económica. No han corrido la misma suerte la apicultura, a la que se unió una primavera tardía, ni el sector hostelero, pese al alojamiento que ha dado a empleados de las madederas.

El resinero de Castrocontrigo Segundo Caballero, explicaba ayer que los siete trabajadores del sector continúan con su actividad, pese a que cuatro tienen que desplazarse a los montes de Pobladura de Yuso, en el mismo municipio, que les ofreció sus pinos. Otros dos continúan sacando gota a gota la savia en pinares de la junta vecinal y en una parcela privada.

En la vecina Nogarejas, donde ardieron entre 700 y 800 hectáreas de arbolado, también hubo que mover a los cuatro resineros —dos empleados de la junta vecinal y otros dos, autónomos—, a otros puntos del monte, explica el pedáneo, Olivio Campo. «Se quemó la zona más clara y de mejor acceso», explica Campo, que apunta que «hemos tenido que empezar de cero y el primer año es el que menos producción da».

Torneros de Jamuz también facilitó a los cuatro trabajadores del sector las 280 hectáreas que se salvaron, explicaba el presidente, Palmiro Pérez. «La junta vecinal no les cobra nada, si bien ellos pagan las licencias y las mejoras», señaló Pérez.

Otros sectores

En Tabuyo, el presidente la junta vecinal, Ángel Abajo, señala que antes del incendio se resinaban «unos 52.000 pinos y ahora son 46.541. Hay siete contratos, los mismos que antes, y si ha descendido el número de árboles es porque no han querido coger más, no porque no los hubiera». Abajo apunta que la empresa pública Tragsa «ha realizado sendas y ha limpiado el monte que no se quemó para facilitar la labor de los resineros».

Otra cosa es el sector micológico. Los incendios de 1998 y del año pasado han dejado al pueblo «con un tercio de la superficie» para recoger setas.

Por su parte, el mayor apicultor de la zona, Andrés Fuentes, señala que a la pérdida de colmenas —las llamas le calcinaron 400 sólo a él— se ha sumado el frío de la primavera, que retrasó la floración, por lo que además de no haberse recuperado enjambres, la campaña será mala. Además, «todas las ayudas de las que hablaron se quedaron en burocracia y en un lavarse la cara los políticos, porque no nos ha llegado nada. Me parece muy bien que se inviertan en el monte 4,5 millones, pero a quienes vivíamos de éste no nos ha llegado nada, aseveró.

El paisaje desolador no llena casas de turismo rural, pese a la necesidad de alojamiento de los maderistas, que han optado por alquilar pisos en Castrocontrigo. Ana Morán del Hotel Valle del Eria, señaló ayer que «han bajado muchísimo las visitas», mientras que Palmiro Pérez, empresario del sector, además de pedáneo de Torneros de Jamuz, señala que el cierre de los cotos ha restado clientela al sector a alojamientos, bares y restaurantes.

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