El carbón pacta el «mejor acuerdo posible» en un mal momento negociador
Los sindicatos arrancan las últimas mejoras ante el ultimatum de Industria.

Un grupo de trabajadores de Hunosa protestó ayer ante el Ministerio de Industria.
Un preacuerdo que recoge el «esfuerzo de acercamiento de las partes», y ha conseguido avanzar sobre las «posiciones inaceptables» que planteó en un primer momento el Ministerio de Industria. Es el «mejor acuerdo posible» en el peor momento para negociar condiciones económicas para trabajadores, empresas y comarcas mineras. «No es satisfactorio, pero la alternativa era que el Gobierno enviara a Bruselas un plan que en todo caso tendría peores condiciones para el sector».
Al filo de las diez de la noche de ayer sindicatos y patronal se levantaron de la mesa de negociación a la que les había convocado el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal. Tal y como estaba previsto, el responsable gubernamental traía la última y definitiva propuesta del Marco de Actuación de la Minería del Carbón 2013-2018. Ligeros avances sobre lo acordado una semana antes, y la advertencia, según se había adelantado, de que de no llegar a un acuerdo Industria cumpliría su amenaza de enviar a la Unión Europea un marco con condiciones peores que las que se barajaban en la mesa negociadora.
La patronal minera, Carbunión, ya había dado su visto bueno al acuerdo la semana pasada, después de que el ministerio le diera también una última propuesta y un ultimatum.
Los sindicatos arañaron ayer por la tarde los últimos avances para los trabajadores que puedan acogerse a las prejubilaciones, pero no pudieron mejorar las condiciones presentadas en la última reunión sobre las bajas incentivadas.
La vía del 2019
Sí se puso sobre la mesa el compromiso de que el próximo plan del sector, que regirá las condiciones entre el 2019 y el 2027, siga contando con la posibilidad de negociar condiciones para los trabajadores excedentes a través de los costes excepcionales de cierre de las explotaciones.
El aspecto social es el que ha requerido más esfuerzo negociador. Los sindicatos hacen hincapié en que se ha evitado que las bajas se lleven a cabo mediante medidas traumáticas, aunque las condiciones económicas de los trabajadores que abandonen el sector disten mucho de las acordadas en el plan recién concluido.
Finalmente se incorporan las prejubilaciones, que se producirán a partir de los 54 años y con un 70% del salario. Se introduce una cláusula suelo que evitará que se vayan con menos del 60% de la base reguladora, y también una máxima del 70% de la base de accidentes. «Se trata de garantizar unas condiciones dignas en todos los casos», señalan fuentes sindicales.
Respecto a las bajas voluntarias, el incentivo económico fijo (que los sindicatos exigían elevar hasta 12.000 euros) se queda en 10.000, más 35 días por año trabajado con un límite de 30 mensualidades. «En todo caso, condiciones muy superiores a las que fija ahora la reforma laboral».
El marco de actuación contempla también las recolocaciones en el sector, y las subcontratas son consideradas como excedentes. Los silicóticos tendrán también un tratamiento diferencial al que acogerse.
Fuera del plano social, el documento recoge en el aspecto sectorial una reducción de producción y plantillas sensiblemente inferior a la planteada incialmente, y el compromiso de generar energía con un 7,5% de carbón, mediante un mecanismo que garantice el consumo de mineral.
En el aspecto territorial se reducen todas las partidas del plan anterior, pero se recogen infraestructuras, proyectos empresariales y formación. Los sindicatos lo consideran un logro porque el ministerio en un primer momento se negó a incluir estas partidas.
Al final, concluyen que se recoge lo más importante de la planificación que había hasta ahora, pero con recortes muy importantes, algo «lógico» en el momento económico actual. Y abogan por recuperar la normalidad por fin en el sector.