Tierra de León prevé cuatro millones de kilos, cien mil más que en el 2012
La vendimia se retrasa hasta finales de septiembre porque apenas hubo primavera.

Vendimia en la zona de Gordoncello el año pasado.
A pesar de las previsiones negativas que se ofrecieron al terminar la primavera, debido a las numerosas lluvias del mes de mayo y el calor del verano, condiciones idóneas para los hongos, la uva Prieto Picudo y demás variedades (Tempranillo, Verdejo y Albarín) de la zona de producción Tierra de León, mantendrá su calidad.
El Consejo Regulador considera que en esta campaña recogerá, aproximadamente, cuatro millones de kilos, cien mil más que el año pasado. Una de las razones de este incremento es la incorporación de dos nuevas bodegas a las 34 ya pertenecientes a la DO. La Bodega Ábrego, situada en Valdevimbre, y ya inscrita y Viña de los Pasaderos, aún en proceso, instalada en la zona de Benazolve. El aumento de la cuantía de uva también se debe a la entrada en producción de 25 hectáreas nuevas de cepas jóvenes de uva parda, 23 de Prieto Picudo, que se plantaron en Valderas durante los años 2010 y 2011. Estas dos circunstancias suman unas 30 hectáreas más a las 1358 de la anterior campaña.
Asimismo, este septiembre está ofreciendo las condiciones perfectas para el envero, cambio de color de la uva asociado a la maduración, proceso en el que se encuentran inmersos los racimos gracias al contraste de temperaturas. Mientras que los días se presentan calurosos, durante las noches se produce una bajada de la temperatura de entre diez y quince grados. «Con el sol las viñas realizan la fotosíntesis y en la oscuridad, con el frío, la cepa respira. Es entonces cuando se produce la síntesis de todos los componentes que maduran la uva», explica Alejandro González, director técnico del Consejo Regulador de la DO Tierra de León.
Se prevé que este año la vendimia no comience hasta finales de septiembre, principios de octubre, un par de semanas de retraso respecto al 2012. Como afirma Alejandro González, estas fechas «son las de toda la vida». Considera que esta demora se debe a que apenas hubo primavera, «pasamos rápidamente del frío al calor, lo que produjo en mayo un parón en el desarrollo vegetativo de la cepa». Motivo por el que esta vendimia se centrará durante el mes de octubre.
El buen tiempo de este verano ha conseguido salvar la calidad de la uva, que se ha visto amenazada por la mezcla de lluvia y calor, caldo de cultivo perfecto para la aparición de hongos. A pesar de ello, gracias a los fungicidas, las cosechas no han sufrido grandes daños. A medida que recojan y seleccionen la uva, se sabrá con exactitud la cuantía de las perdidas, especialmente en las zonas de Valdevimbre, Pajares y Otero. Asimismo, la piedra que precipitó este verano, por las zonas de Valderas y Oteros, no afecto a la producción.
Para esta campaña, el Consejo Regulador ha informado que solo seis bodegas vendimiarán con cuadrillas, el resto están ya mecanizadas.