La cuarta parte de la superficie arrasada este año en la Comunidad ardió en León
La provincia lidera el número de incendios, con 319, y pierde casi tres mil hectáreas.
José Ángel Arranz y Antonio Silván, ayer en Valladolid.
Nueve de cada diez incendios registrados en Castilla y León a lo largo de este año podrían haberse evitado ya que sólo el 13% obedecieron a causas naturales. Así lo anunció ayer el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Antonio Silván, durante la presentación de la campaña de este año que arroja un 55% menos de incendios con respecto a 2012, un descenso en la superficie quemada forestal del 74% y de la arbolada del 80%.
En total se contabilizaron 1.159 incendios frente a los 2.551 del año pasado. Las hectáreas calcinadas de superficie forestal pasaron de las 43.882 de 2012 a las 11.526 de este año y las de arbolada de15.519 a 3.152. Prácticamente en todo este año ardió menos superficie que en 2012 en un sólo incendio, el de Castrocontrigo, con 11.724 hectáreas calcinadas.
Dos de cada tres fueron conatos, es decir, incendios de menos de una hectárea lo que, en palabras de Silván, evidencia «la consolidación en la rapidez y eficacia del operativo» que aumentó un 11% con respecto a la media del último decenio. 4.175 profesionales participaron en la campaña, que también contó con 188 puestos de vigilancia, 196 autobombas y 190 cuadrillas.
Intencionados
A pesar de las buenas cifras de este año, Silván volvió a reiterar su malestar por la intencionalidad en la mayoría de incendios puesto que nueve de cada diez «se podían haber evitado». Del cómputo global, tan sólo el 13% obedeció a causas naturales, como pueden ser rayos. El resto, es decir el 87%, fueron causados por la acción humana, bien por accidente, negligencia, o intencionalidad. Por este motivo, el consejero insistió en la necesidad de concienciar a los ciudadanos para «extremar» la precaución y «colaborar» para determinar la autoría de estas acciones que «además de dañar al medio ambiente y poner en riesgo vidas humanas, consumen recursos públicos que podrían destinarse a otros fines».
El consejero anunció la intención de la Junta de ampliar el número de cámaras de seguridad en los montes y de instalarlas en algunos municipios «reincidentes» como Hermisende, en Zamora, donde «casualmente» –dijo– rechazaron su colocación y se han registrado diez incendios, «seis de los cuales fueron intencionados y, quizá, podrían haberse evitado».
Zamora –con 185 incendios y 5.360 hectáreas quemadas–, Ávila –con 131 fuegos y 1.924 hectáreas- y León, –con 319 incendios y 2.999 hectáreas– concentraron el 55% de los incendios (635), el 89% de la superficie forestal quemada (10.285 hectáreas) y el 89% de la arbolada (2.806 hectáreas). El más grande de ellos, de más de 600 hectáreas, se produjo a finales de mayo en Quintanilla del Monte, por el que un hombre fue detenido. También en estas tres provincias se registraron los cinco ‘grandes’ incendios: Cebreros, en Ávila, con 1.059 hectáreas de arbolado; Valdefresno, en León, con 525 hectáreas y los de Alcañices con 379 hectáreas, Hermisende, con 142 y Villardiegua, con 140 hectáreas, todos ellos en Zamora. Los cinco supusieron el 52% de la superficie forestal quemada y el 72% de la arbolada y los gastos de extinción ascendieron a 1.459.822 euros.