Laciana pide justicia en la calle
Tres mil personas arropan a los trabajadores de Coto Minero Cantábrico en una tarde de protesta en la que todos los comercios de Villablino cerraron sus puertas.
Un momento de la manifestación que recorrió ayer las calles de Villablino.
Los lacianiegos salieron ayer a la calle para pedir un futuro para las cuencas mineras, en una manifestación que fue apoyada por entre unas 3.000 personas y en la que todos los comercios cerraron sus puertas. La convocatoria llegó a la ciudadanía a través de los partidos políticos y sindicatos de la comarca, y contó también con el apoyo de alcaldes de otras zonas limítrofes, como la regidora de Murias de Paredes, Carmen Mallo, o el de Páramo, Ángel Calvo
Los manifestantes alzaron su voz para que Laciana no quede en el olvido. «Soluciones ya. No pedimos caridad, pedimos justicia» era el lema de la pancarta que abría la marcha, plagada de carteles con mensajes reivindicativos.
A la protesta acudió el secretario provincial del partido socialista en León, Tino Rodríguez, quien afirmó que la situación «cada vez se pone más difícil», porque el Gobierno «no quiere quemar carbón leones pero si a los mineros leoneses». Recordó que no se han visto soluciones y que «siempre son jarros de agua fría del Gobierno con la complacencia de la Junta de Castilla y León y Diputación».
Rodríguez recalcó que la minería «tiene futuro», que se deben presentar proyectos reales y recordó que presentaran enmiendas en los presupuestos de 2014 «para el mantenimiento del empleo y derechos de los trabajadores».
Por su parte, el coordinador provincial de Izquierda Unida, Santiago Ordoñez, señaló que el plan del carbón «no es suficiente para la comarca de Laciana», que la solución pasa por la auditoria de las ayudas al sector, «algo que siempre se ha encontrado con la negativa del partido popular y socialista». Reiteró la propuesta de su formación de nacionalizar el sector y no consentir las «actuaciones mafiosas de Victorino Alonso».
Por su parte, el portavoz del Mass, el concejal Mario Rivas, pidió soluciones para el presente «porque ya no tenemos futuro».
La protesta, que transcurrió sin incidentes, comenzó en la Avenida Constitución a la altura de las sedes de los sindicatos lacianiegos, para recorrer las principales calles de la villa y volver a su punto de origen, en donde se leyó un manifiesto elaborado por los convocante con un mensaje claro: que los lacianiegos no quieren ver como muere la minería y con ella toda la comarca. También apuntaron que los trabajadores no han elegido al empresario, que la familia minería se caracteriza por su solidaridad y que en estos momentos muchas de ellas están pasando situaciones difíciles.