La Junta pide «respeto al dolor» y elude polemizar sobre los políticos
De Santiago-Juárez dice que Herrera estuvo «donde tenía que estar».
El portavoz de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez, antepuso ayer el «respeto al dolor, al duelo, a la pena y al luto» por la tragedia en el pozo Emilio Valle de Pola de Gordón (León) a cualquier valoración sobre la reprimenda espontánea que sufrieron los representantes políticos por parte de mineros, familiares y ciudadanos anónimos, tanto el día mismo del accidente como el miércoles, durante el funeral por cinco de las seis víctimas. La comitiva de autoridades que asistió al sepelio –encabezada por el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y el delegado del Gobierno, Ramiro Ruiz Medrano– escuchó abucheos y críticas y, por deseo expreso de las familias de los fallecidos, siguieron la misa desde el exterior del polideportivo de Santa Lucía.
«Herrera hizo lo que tenía que hacer como presidente y como ser humano. Entendemos, cómo no, que las familias quisieran que la representación política estuviera en una segunda línea. Eso es respetar el dolor», sentenció el portavoz del Ejecutivo autonómico, preguntado al término del Consejo del Gobierno por su valoración ante las escenas de tensión vividas. Tal respuesta forzó el siguiente interrogante. ¿Se interpreta de sus palabras que el ministro Soria no estuvo entonces a la altura? Una duda razonable, máxime teniendo en cuenta el aluvión de críticas –también insultos– de que fue objeto el titular de Industria del Gobierno, canalizadas también a través de las redes sociales, por gestionar políticamente una crisis humana desde un despacho en la Subdelegación del Gobierno en León. «No sigo la agenda del ministro Soria. Sí la del presidente [Herrera] y estuvo donde tenía que estar», respondió el consejero portavoz. No quiso De Santiago-Juárez pisar ese terreno para evitar, quizá, que se le atribuyan interpretaciones que de hecho circulan, por ejemplo que Herrera tuvo que tragarse el sapo de otro, el del ministro que no se atrevió a pisar las cuencas ni el día en que seis mineros perdieron la vida. «Es momento de respeto, no de buscar conflicto o tensiones. Bastante tensión emocional han causado estas seis pérdidas. Lo demás son conflictos tangenciales y residuales», dijo con gesto muy serio.