La falta de fondos estanca el plan para salvar a las aves de las líneas eléctricas en la provincia
Los cambios en 3.000 kilómetros de tendidos deberían concluir la próxima primavera
Cada año mueren electrocutadas un millón de aves en España, gran parte de ellas en la provincia leonesa, según los datos facilitados por la Sociedad Española de Ornitología (Seo-BirdLife). Sin embargo, el ambicioso programa para introducir determinadas mejoras en las líneas eléctricas que puedan evitar las muertes de estos animales se ha estancado en su parte financiera. En la Junta aseguran que tanto Medio Ambiente como Energía y Minas «han hecho los deberes» elaborando los listados de municipios donde se deben modificar esas líneas eléctricas peligrosas e instando a las empresas propietarias del cableado a efectuar los proyectos de mejora.
La parte práctica depende de la cofinanciación de la UE y el Magrama, que áun no ha remitido el dinero a la comunidad autónoma, según informan. En la provincia, 2.867 kilómetros del entramado eléctrico aéreo, correspondientes a 184 líneas de 87 municipios, son letales para la vida de las aves de mediano y gran tamaño, y tendrán que ser revisados por las compañías para cumplir la normativa de protección de la avifauna contra la colisión y la electrocución en líneas de alta tensión, según el listado de la Junta.
El coordinador de conservación de Seo-BirdLife, Juan Carlos Atienza, reconoce que es un problema «grave» e indica que el programa establecía un plazo de un año para que las autonomías definieran las zonas de actuación, otros doce meses para que las eléctricas presentaran sus proyectos de adaptación de las líneas a las prescripciones técnicas, y otro más para ejecutar los cambios. Castilla y León publicó en diciembre de 2010 las áreas de protección y las principales especies amenazadas en la comunidad, entre las que destacan el milano real, el águila perdicera, el buitre negro, la cigüeña negra, el alimoche, el urogallo y el águila imperial ibérica.
Iberdrola y Unión Fenosa también presentaron a tiempo sus planes, según la Junta, pero el programa se ha frenado en el último paso: las correcciones reales. Unas modificaciones que salvan a las aves y que pasan por cambiar las crucetas de las torres o aislar los cables con un recubrimiento plástico que impida las electrocuciones.
La Unión Europea aporta el 70% del dinero para mejorar las líneas eléctricas peligrosas. Para disponer de las subvenciones cada comunidad autónoma debe identificar las zonas y luego el Ministerio de Medio Ambiente solicitar las ayudas. El «Estado tiene reservados 18 millones de euros de los fondos Feder para ese concepto, aunque hasta ahora sólo se han utilizado 7 millones en otras comunidades», recuerda Atienza. De hecho, hace escasos días que se ha anunciado la cnclusión del programa en la comunidad de Murcia y en Madrid se han mejorado 657 líneas. En el conjunto autonómico se protegen más de cinco millones de hectáreas, un 53,4% de la superficie total.
Como medidas contra las colisiones de las aves con los cables, Atienza propone un plan nacional que «permita reducir el número de tendidos aéreos, repotencie mejor las redes existentes y aproveche las líneas y que opte por el soterramiento de las instalaciones en las nuevas líneas». También reclama que las casas aisladas utilicen energías renovables en lugar de lanzar nuevos tendidos.