Diario de León
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Carta te escribo martín martínez

Querido hermano: Sí, brotes verdes culturales aunque estemos en pleno invierno. Como los de la capital sois así de pinchos (busca en el Moliner) y os desentendéis de los aldeanos, para que te enteres, querido, ahí te va una muestra de dichos brotes; nada tienen que ver con aquellos que vislumbraba Zapatero después de haber dejado mi mano calcinada años antes.

Cuando más arreciaban las heladas de noviembre, desde la cálida Valencia comunicaban la buena nueva. Nuestro poeta Alonso Ares se había alzado con el premio de poesía en castellano que lleva el nombre de la ciudad. Hacia el país del aire se titula ese poemario, cuya impresión estará lista para la primavera, recibiendo entonces el poeta, amén del libro, ocho mil euros del ala, de los cuales Montoro, seguramente, se llevará un pellizco. Y es que Adolfo, hermano, no para; porque ahora, en enero, se hizo acreedor al primer accesit del premio de poesía experimental con el cual en Valladolid honran la memoria de Francisco Pino. Recuerdo que en el verano me habló Adolfo de esa poesía de la que tu hermano estaba ayuno. Ahora, cuando se publique Laberinto de silencio y espiral , sabré algo sobre tal corriente y sobre Pino que vergüenza me da no conocer su obra después de cinco años en Valladolid cuando él dirigía la revista «Mejana». Como vergüenza ha de tener esta ciudad y comarca con el desconocimiento —acaso desconsideración— de Alonso Ares; no solo en su poesía sino en sus otras expresiones artísticas como la pintura y la escultura con exposiciones por toda la región. Hasta ahí, en León, habéis tenido una de sus muestras. Y como charlista no te digo nada.

Brote con tallo bien arraigado es la última novela de Martínez Oria. Por razones que sabes, bien lo sentí, no pude estar a la puesta de largo en su presentación; estoy enredado en su lectura, en la página 226, donde conversan el capitán Monteamaro y el camarero del Bar Central; me quedan más de 300. Invitación a la melancolía , en lo que llevo leído, me parece una introspección personal, acaso justificativa del carácter del autor. Habrá que seguir las páginas, y te lo advierto; es una novela densa, muy densa, escrita con primor, de la que hubieran salido, perfectamente, tres magníficas novelas. Se lee con pasión y más cuando Altiva (Astorga) es, de nuevo el escenario en el que Oria incluye personajes astorganos actuales fácilmente reconocibles, otros ya desaparecidos como el citado camarero o el dueño de Vinos Valdevimbre.

Quiero, hermano, que recuerdes aquella carta, creo que del verano del 12, en la que te escribía sobre los tres mosqueteros de la literatura astorgana en la actualidad: Alonso Ares, Martínez Oria y Martínez Gallo, cada cual maestro en su campo. Nos ha faltado este invierno el brote de Gallo que me han susurrado puede surgir antes de que llegue el verano; así sea. En compensación acabo de leer, ya con tallo que las heladas no pudieron con él, un hermoso trabajo histórico de Manolín —ya sabes Manuel Arias, subdirector del Museo Nacional de Escultura—. Se trata de un riguroso estudio sobre Los Escarpizo Pernía, señores de Otero . Nuestro Centro de Estudios Marcel Macías y la Fundación Palacio de Pernía han sido los mecenas para saber de este linaje. Como eres socio del Centro te llegará el ejemplar correspondiente. Como te llegará el número 32 de Astórica que sufrió estos meses de heladas hasta asomar la oreja; con los aditamentos propios de la revista, este número se ha dedicado monográficamente a la figura de Ricardo Gullón y su papel, fundamental, en la Escuela de Altamira.

Y esta tarde, o mañana, mercaré la obra de un novel astorgano, Fernando García Crespo; el título Ingenios y disparates me da la impresión que recoge lo que ofrece, con menos asiduidad de la que esperamos en sus espectáculos del grupo de teatro de calle Hoja de Roble. En la recámara está El dilema . Cuídate hermano.

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