Home, no
Carta te escribo martín martínez
Querido hermano: Frase esta que soltó Nolete junto con un taco, no reproducible, porque al fin y a la postre madre sólo hay una. Eso fue el sábado de Piñata.
Anda bailando, por toda la comarca ese asunto, que no es precisamente de amor, entre Joaquín Llamas e Isabel Carrasco a cuenta de los abonados campesinos. Nadie comprende cómo Llamas, sabiendo como se las gasta la presidenta, presentó aquella denuncia sobre el compost. Y nadie comprende —por aquello de la ética y la estética— cómo Joaquín metió la marcha atrás y pisó el freno a fondo. Con todo lo cual, y a pesar del apoyo que ha recibido de sus correligionarios de la zona y aún de ese rapaz de Pepiño, Llamas ha quedado achicharrado; porque andando el tiempo los enemigos estarán en casa. ¿O no? Ser Diputado es una bicoca.
Y es que, hermano, doña Isabel es mucha Isabel. Ahora —lo habéis puesto en los papeles— como presidenta de la Diputación y, por ende, del engendro que llaman Gersul decidió suspender el obsequio de compost a los agricultures; lo cual quiere decir que las fotos que presentaba el Ayuntamiento de Villaobispo eran ciertas; ahora esos abonos, dicen que los usarán para producir energía eléctrica, aumentando esta producción en un 156%. Ante lo cual, Nolete se pregunta que con el precio que tiene la electricidad cómo no habían tomado esta decisión antes; la generosidad con los labriegos tuvo su punto final en la denuncia de Llamas.
Pero ahora, hermano, Carrasco nos plantea a los que andamos en torno al CTR un nuevo problema. Como sabes empezó nuestro calvario allá por 1999 cuando en León decidieron que el valle de Portugal era idóneo para un macrobasurero. Una temporada mantuve la esperanza que según auguraba Amilivia procedieran a instalar el CTR en el Bernesga; aseguraba el entonces alcalde leonés que era una instalación totalmente inocua y que produciría grandes beneficios. Lo que me extrañó fue que no lo solicitó.
Después, con don José Antonio el Empecinado saltándose todas las barreras y normas, ninguneando a los contrarios a esa instalación, nos lo plantó ahí, donde sigue manteniendo los graves problemas con los que nació.
Entre mientras, vista la inutilidad de los políticos leoneses y de su alfoz, para deshacerse de sus porquerías, la Diputación que con ellos nada tenía que rascar por aquello de los 20.000 habitantes, le encontró solución que pagamos todos. En el Páramo, entre Santa María y Valdefuentes, el veterano diputado Ramón Ferrero ofrecía una finca para tal fin, percibiendo, claro está, su municipio un canon económico anual por ello. Allí, hermano, asentaron 400.000 toneladas de basura embalada, creando un paraíso para las ratas y otras alimañas a la vez que un martirio para los vecinos de Valdefuentes. Parece que aquello es como media docena de campos de futbol, cercano a seis hectáreas de extensión y dicen que alcanza hasta cinco metros de altura tal almacenaje.
Así que la presidenta, que para eso tiene mando en plaza en la Diputación y en Gersul —y si no que se lo preguntes a Llamas— ha decidido que el valle de Portugal puede acoger las 400.000 toneladas del ala y hacer una nueva montaña en aquella paramera. De manera tal que los vecinos de Santibáñez, Valdeiglesias, Estébanez y demás del entorno disfrutarán de los aromas más intensos, con este añadido, cuando el ‘gallego’ —aire que se utilizaba para aventar el trigo en la era— le dé por soplar en las atardecidas.
Todavía no se han percibido protestas serias sobre este asunto, porque la de Nolete con su «home no», o la mía, de poco sirven. Las otras protestas si las hubiere, me temo que como pasó antaño, se las pasarán por el arco genital aunque los familiares de los políticos tengan que ducharse demasiado a menudo. Cuídate, hermano.