La SEO ha logrado que no se levanten seis parques en una lucha de diez años
En una pelea de alrededor de diez años contra los parques eólicos situados entre la Cepeda, el Bierzo y Omaña con una clara afección sobre el urogallo cantábrico y especies, la Sociedad Española de Ornitología ha (Seo/Birdlife) ha conseguido que no construllan seis parques eólicos. Tres de éstos se anuylaron por sentencia firme del TSJ —Murias II, Villabandín II y ampliación de Villabandín II y Curueña II— y otros tres los paró la Junta de Castilla y León antes de que se dictara sentencia (Curueña I, Salce y Villabandín I y ampliación de Villabandín I).
La SEO también ha conseguido la nulidad de la autorización administrativa de cuatro parques en funcionamiento: Espina, Peña del Gato y Quintana —con sentencias del TSJ recurridas por la Junta y las empresas ante el Tribunal Supremo—, y la reciente de Valdesamario. Están pendientes de que se pronuncie el TSJ los parques de Valdelín y su ampliación, sentencias que no se esperan hasta el próximo año.
También se ha plantado batalla contra líneas de evacuación y subestaciones eléctricas, con sólo una de éstas instalaciones, la subestación de Villameca, con sentencia del Contencioso-Administrativo de León (recurrida ante el TSJ). Es aquí donde llega toda la producción eólica de la zona y se vierte a la Red Eléctrica Española (REE).
La fragmentación
Además de la afección ambiental, la SEO ha mantenido la fragmentación en pequeños parques de menos de 50 megavatios de un proyecto eólico superior, con lo que se consigue que sea la Administración autonómica, y no el Estado, la competente en otorgar la autorización. Además, los proyectos de este tamaño tienen como ventaja la compra de toda la electricidad que producen a un precio fijo, sin depender de las oscilaciones del mercado. Se da la circunstancia de que los parques los promueven empresas en cuyo accionariado se encuentran las grandes eléctricas.