operación policial
Imputan a otras cinco personas en la trama ilegal de sacrificio de ganado
El Seprona estima que la red comercializó la carne de más de 2.000 caballos.

Parte del material y la documentación intervenida por el Seprona en la operación.
El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Comandancia de la Guardia Civil de León ha detenido a otras dos personas e imputado a otras tres dentro de la segunda fase de la operación Leoxato, una trama de sacrificio ilegal de ganado que ha puesto en el mercado la carne de 2.000 reses de equino, a las que habría que sumar otras de vacuno sin determinar, utilizando documentación falsificada. Las nuevas diligencias practicadas elevan a 25 el número de implicados en una red que operaba en nueve provincias.
Los últimos detenidos son dos naturales de León y Cantabria, de 60 y 62 años respectivamente, y las imputaciones alcanzan ahora a dos leoneses, de 51 y 32 año, y un cántabro de 26. Al igual que al resto de los relacionados con el caso, el Seprona considera los considera presuntos autores de diversos delitos de falsedad documental y contra la salud pública.
Los agentes han podido realizar esta nueva fase de la operación tras estudiar la documentación obtenido en un primer momento. La Guardia Civil ha constatado que, al parecer, los investigados cambiaban la identidad de los animales, reseñas y guías de origen u sanidad pecuaria, para lo cual implataban nuevos chips en el ganado equipo, se falsificaban los documentos de identidad equina o se utilizaba fraudulentamente la documentación original de identificación y transporte, que firmaba uno de los investigados suplantando la identidad de al menos dos veterinarios y utilizando el sello de un tercero con el fin de dar visos de legalidad a la documentación falsificada. Fuentes de la Guardia Civil confirmaron ayer a este periódico que en la trama no hay veterinarios implicados.
Los sacrificios
Los caballos objeto del fraude no se habían criado como animales de aptitud cárnica, sino para otros fines, y, al parecer, su sacrificio se realizó en un matadero de Valladolid y en otro de Galicia.
También se ha localizado documentación y microchips de animales ya sacrificados que devolvía el personal de los mataderos a los que llegaban los animales para utilizarlos en otros animales de procedencia irregular.
La operación que ha permitido desmantelar la trama comenzó en noviembre del año pasado, cuando desaparecieron alrededor de 30 bueyes en la comarca de Omaña. Una de las líneas de investigación que se abrieron fue la posibilidad de que un grupo de personas se estuviera dedicando al hurto de ganado y falsificación de la documentación de los animales para destinar la carne al consumo humano.