Diario de León

El niño de Sueros se niega a vivir con sus abuelos y se frustra otra entrega

Un médico ordena trasladar al muchacho al hospital por una crisis de ansiedad.

La tía del menor trata de que éste baje del coche ante la mirada de un técnico de ambulancia.

La tía del menor trata de que éste baje del coche ante la mirada de un técnico de ambulancia.

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A. Domingo | León
León

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Tres furgonetas de la Policía Nacional, motoristas y coches patrulla de la Policía Local, una uvi móvil, dos ambulancias de soporte vital básico y una más de la Cruz Roja, la avenida del Padre Isla de León cerrada al tráfico durante media hora y alrededor de medio centenar de personas —vecinos de Sueros de Cepeda— con carteles, y pancartas. En este clima se frustró ayer por cuarta vez la entrega del niño de Mataporquera —aquel cuya madre cumple una pena de prisión de 18 años por el asesinato del que fue su pareja y padre del menor—.

Fue de nuevo un médico el que determinó el traslado del chico, de 11 años, al hospital, al parecer por una crisis de ansiedad. Tras recibir atención hospitalaria, el menor regresó a Sueros de Cepeda, al domicilio de su familia paterna, donde reside desde que en mayo del 2009 perdió a su padre en el suceso de Mataporquera (Cantabria) y la Guardia Civil detuvo a su madre.

Pasadas las cinco de la tarde, los vecinos de Sueros de Cepeda tomaban posiciones frente a la sede de Aprome, donde la juez de Primera Instancia de Reinosa dispuso la nueva entrega en una providencia del pasado miércoles. Posteriormente llegaron los abuelos maternos del chico y minutos antes de las cinco y media lo hacía el chico, acompañado por su familia paterna, en un vehículo. El menor, de 11 años, se negó a bajar del turismo. En la calle se escuchaba su llanto y un «Que no, que no quiero» cuando su tía paterna le ordenaba salir.

Tras el tira y afloja que había mantenido con su sobrino, la tía materna accedió al punto de encuentro familiar de Aprome, para solicitar la ayuda de los expertos en psicología y asistencia social de los que debía disponer la asociación según la providencia judicial. Sin embargo, según manifestó tras salir del punto de encuentro, éstos declinaron conversar con el menor en la calle. Fue entonces cuando se solicitó atención médica y once minutos antes de las seis de la tarde llegaba al lugar una ambulancia de soporte vital básico de Sacyl, que los vecinos de la Cepeda reciben con aplausos. Posteriormente corearon «Julio, te queremos» y «queremos tu salud».

El personal de la ambulancia inició un conversación con el muchacho y le ofrece una mascarilla, que el atendido rechaza. Posteriormente, accedió a utilizarla. Minutos más tarde, llegarían otros dos transportes sanitarios y, finalmente, una ambulancia medicalizada. Tras un breve examen, el doctor al frente del equipo sanitario ordenó el traslado del niño al hospital, desde donde regresó a Sueros de Cepeda.

Mientras parte de los vecinos optaba por acompañar a la familia paterna al complejo hospitalario, otro se quedaron en el lugar. Según la abogada de los abuelos maternos, Charo Llamera, la Policía tuvo que acompañar al matrimonio hasta su coche, increpado por quienes permanecieron allí.

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