Las Brif vuelven a encerrarse hoy para reclamar mejoras laborales
. Trasga se reunirá con las Brigadas los días 16 y 30 de septiembre para tratar sus condiciones de trabajo .

Pancarta colgada en el toro de Osborne situado en Pradorrey, entre la Autovía A6 y la Nacional VI.
La asociación de trabajadores de las Brigadas de Refuerzo contra Incendios Forestales (ATBRIF) manifiestan una vez más su malestar con la empresa Trasga y anuncian una nueva campaña de movilizaciones.
Así, tras el encierro colectivo llevado a cabo el pasado día 28 de agosto, las Brif ubicadas en Tabuyo del Monte (León), Lubia (Soria) y Puerto el Pico (Ávila) realizarán hoy un encierro en la Unidad Territorial de la empresa en Valladolid, lo que se producirá al mismo tiempo que se desarrollen encierros en las bases de cada Brigada.
Estas movilizaciones se producen debido a la «insuficiente y estratégicamente pensada respuesta por parte de Trasga», a pesar de haber concedido una reunión para el 16 de septiembre y otra posterior para el día 30. Estas citas son vistas por las Brigadas como «una intención de alargar el proceso y así esperar a que pase el verano y que los incendios dejen de estar presentes en las noticias para volver a enterrarnos en un año más en el olvido».
El colectivo quiere responder a las presiones de Trasga con una demostración de unión y fuerza para que estos sepan que «están ahí». Es por ello que las diferentes acciones programadas para hoy tendrán como punto principal el diálogo y el civismo, «considerando que esta es la mejor vía para conseguir los objetivos».
Continuando con la vía pacifista, las Brif espera que el de hoy sea la última medida y que lo que se acuerde en la reunión del día 16 pueda ser ratificado por la empresa en la reunión con los representantes de los trabajadores el 30.
En la primera de estas citas los representantes del colectivo harán saber a Trasga por una parte que no están dispuestos a continuar permitiendo que «una empresa pública con encargo de adjudicación directa por valor de 25 millones pague a los bomberos forestales que se juegan la vida tres euros al día como plus de extinción mientras que haya directivos dentro de la misma compañía que lleguen a cobrar 50.000 euros como bonus».
Por otra parte, harán saber que «debido a la indiosincrasia de sus labores llegará un momento en que los trabajadores no estén aptos para desarrollar sus funciones» y por eso mismo quieren reivindicar que son bomberos forestales, «no peones».