Mansilla de las mulas
Fer regresa a su primera casa
El dibujante y humorista mansillés rompió una lanza a favor de los chorizos leoneses, «los únicos buenos y honestos».
El pregón de Fer dio el pistoletazo de salida a las fiestas.
Mansilla de las Mulas inició ayer sus fiestas en honor a la Virgen de Gracia con el pregón ofrecido por el dibujante José Antonio Fernández, Fer.
El humorista nació en Mansilla de las Mulas, pero con cuatro años se tuvo que ir a Barcelona con sus padres, por eso de aquella etapa de su vida solo recuerda «las murallas, los cangrejos y a una señora mayor del pueblo». Sin embargo, cada vez que podía viajaba tierras leonesas para visitar el pueblo que le vio nacer y «recorrer las murallas, el río Esla, los soportales de la Plaza Mayor y tomar un vino en el bar Mansillés».
Horas antes de la celebración del acto, Fer reconocía estar «acojonado por dar el pregón del pueblo donde he nacido» y porque «el rey Don Felipe me prometió que iría de incógnito, que él no podía perdérselo». Sin embargo, los nervios vienen de años atrás, ya que en 2002 fue invitado con el mismo fin pero «el día que tenía que ir mi mujer se puso de parto y no pude viajar, por eso sé que en Mansilla se quedaron con las ganas de que fuera».
En su discurso, iniciado con este pregón truncado, quiso hacer un homenaje tanto a sus padres como a los mansilleses en general, de quienes reconoce que «son muy serios, pero tienen sentido del humor».
No obstante, la sorpresa más grande la guardó para la última parte de su manifiesto, cuando inició algo que él califica como «show», que ya había realizado en televisión hace un tiempo.
Con una corra de chorizo de Rioseco de Tapia, el dibujante no dudó en arremeter contra «todos los políticos corruptos de España, porque si hablamos de Bárcenas, Felipe González, Matas o Camps, es necesario dejar claro que en León tenemos muchos chorizos pero son los únicos «honestos y muy buenos, y si a los políticos que estén presentes les desagrada mi gesto, que se aguanten, aunque yo creo que se reirán». Con la entrega de la corra al Ayuntamiento para la merienda, Fer se despidió de su primer hogar.