El 90% de los brigadistas secundan la huelga del colectivo en Madrid
Las BRIF harán la última etapa jacobea para reivindicar mejoras.

Los trabajadores de las Brigadas Contra Incendios ante la sede de Tragsa en la capital.
Están acostumbrados a las situaciones complicadas por eso la lluvia que ayer salpicó Madrid no les hizo recular. Los trabajadores de las Brigadas de Refuerzo Contra Incendio Forestales (BRIF) de las diez bases del país secundaron la jornada de huelga para exigir a Tragsa, la empresa pública que les contrata, las mejoras laborales y salariales que reclaman acordes a la peligrosidad del trabajo que desarrollan. Aunque las movilizaciones comenzaron en agosto, los efectivos vivieron ayer uno de los días más intensos, protagonizando un parón a nivel nacional con una movilización ante la central de la compañía en Madrid.
La primera huelga específica del colectivo BRIF —con anterioridad había sido de todo el sector forestal— contó con un alto grado de participación. El 90% de los trabajadores que no permanecieron en servicios mínimos secundaron la protesta, entre ellos los efectivos de la base de Tabuyo del Monte.
La huelga transcurrió con piquetes en casi todos los centros, puesto que la empresa impuso unos servicios mínimos «abusivos», señala el colectivo, «de un 75%». A pesar de esta nota discordante, los trabajadores demostraron «estar más unidos que nunca». Así, recordaron que se mantendrán las movilizaciones pese a entrar en una época menos favorable para las reivindicaciones, debido a que cambian de la campaña de extinción de incendio a la prevención, aunque como destacaron «los incendios se apagan en invierno».
Las BRIF mantienen el pulso con Tragsa y ya tienen sobre la mesa un nuevo calendario de acciones. De hecho, el próximo 15 de octubre los trabajadores de Tabuyo el Monte que lo estimen así como del resto de bases realizarán la última etapa del Camino de Santiago, los seis kilómetros que separan el Monte do Gozo de la plaza del Obradoiro, para continuar dando visibilidad a sus exigencias. Desde el colectivo esperan tener resuelta la problemática antes de la próxima campaña de extinción.