sosas de laciana
Una cita con Zapico
El artista propone un paseo por Laciana a través de 17 cuadros y cuatro esculturas expuestas en El Campillo.
El artista de Rioscuro muestra uno de sus trabajos expuestos en Sosas.
El pintor lacianiego Lolo Zapico muestra su arte en el restaurante El Campillo de la pedanía lacianiega de Sosas de Laciana con una exposición compuesta por 17 piezas pictóricas y cuatro esculturas.
El trabajo pictórico está denominado Paseando por Lacian a en donde a través de la abstracción y con escasa figuración se observan paisajes, estaciones del año o personas. Dentro de la escultura, la obra se llama Mujeres espantapájaros, realizadas con piedra y hierro, e incluidas en una serie de un trabajo que el pintor está llevando a cabo para finalizarlo el siguiente año cuando será expuesto en Ponferrada y Pontevedra.
Los amantes del arte podrán ver esta muestra tanto pictórica como escultorica hasta finales de este proximo verano en donde el pintor califica su obra como la vuelta a los inicios, ya que usa la abstracción.
Zapico aseguró que suele pintar con pasteles y espátulas, «el pincel lo suelo utilizar muy poco». El artista explicó la técnica que emplea en sus cuadros: «introduzco los pasteles en el horno y, cuando la cera está liquida, los extiendo con una espátula». Respecto al color señaló que ha utilizado una gama muy amplia, ya que no se ha decantado por ninguno en particular.
Zapico nació en Rioscuro y su afición «viene de siempre». Pintó hasta el año 1974 y reinició su actividad en 1992, cuando conoció al también lacianiego Eduardo Arroyo. Ha participado en numerosas exposiciones, tanto individuales como colectivas. Sus obras se han expuesto en Madrid, León o Ponferrada.
«Durante mucho tiempo, Lolo Zapico, ha mantenido su pintura oculta. Desde hace poco, este hombre discreto enseña su arte. Puede que yo haya sido uno de los primeros en percibir sus cualidades y obsesiones. La muy particular caligrafía de Lolo Zapico, se inscribe en la pintura del siglo XX bajo la influencia del pintor americano Marc Tobey: una obsesión pictórica y una exasperación de la escritura que privilegian una poesia original. Las últimas obras de Zapico parecen cercanas a lo abstracto; pero no nos engañemos: sus cuadros son mucho más figurativos de lo que parecen», escribió su amigo Arroyo.