Diario de León

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Cuando repetir disfraz se convierte en lo más original

El domingo saca a la calle los atuendos del año pasado y abre los desfiles dando una segunda oportunidad a los complementos.

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A.G. Valencia | La Bañeza
León

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Que a carnavaleros no tienen rival, se sabe. Que la imaginación es la clave del éxito, por descontado. Que La Bañeza es la casa de Don Carnal, no hay quien lo discuta. Y que la ciudad consigue que repetir disfraz sea de lo más original, es de sobra conocido. Por eso ayer, en el primer desfile del Carnaval, los bañezanos dieron una segunda oportunidad a las máscaras y los complementos que lucieron como novedad el año pasado. Casi 365 días después los disfraces volvieron a salir del armario para pasearse por una ciudad que estos días es una auténtica fiesta.

Cerca de 50 grupos, 19 charangas y once vehículos con sonido animaron una tarde que ya de por sí se presentaba acogedora. Los payasines y los osos compartían nervios antes de comenzar a desfilar. Por allí también andaban las brujas y los marineros. Todos a la espera del pistoletazo de salida del primer desfile organizado de la cita más genuina de la ciudad. Tanto que desde los más mayores hasta los más pequeños salen con una sonrisa en la comitiva carnavalera y los que no son el público que siempre da calor a los que pasean.

Los carritos de bebés se han llegado a convertir en un complemento más del desfile. Quizá por eso de que en La Bañeza el Carnaval se mama desde la cuna. Una bonita carroza abrió el desfile. No faltó el logo de la fiesta, repetido en varias ocasiones por los grupo. Así, en una de ellas la musa saliente los lucía en dos imponente alas.

Los Candy Crash volvieron a hacerse de carne y hueso y los Angry birds dejaron las pantallas por unas horas. Los personajes de terror más amigables, los esquimales o una multitud de egipcios conquistaron de nuevo las calles de la ciudad.

No faltaron, por supuesto, los espontáneos porque si lo hicieran no sería La Bañeza. Entre grupos no era de extrañar ver de repente a un par de flamencos, a un vendedor de rascas ‘algo’ especiales por su olor, a Don Quijote acompañado de una plancha, o a un ganadero promocionando ‘mala leche’. Humor sobra y las ganas de pasarlo bien están garantizadas.

Tanto tirón tiene el Carnaval que hasta las modas más actuales hicieron ayer acto de presencia. No era raro entre parada y parada aprovechar para hacerse un ‘selfie’ e inmortalizar el primer desfile de la fiesta donde aparentar siempre es mucho mejor que ser. Por eso el saloon del Oeste, los moteros ‘más salvajes’ o los indios ‘más auténticos’ exhibieron su guasa por la ciudad, donde el circo se hizo Carnaval y el Carnaval bañezano.

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