365 kilómetros de historia
La Cámara ultima La Zuiza, que este año llevará a Clavijo el histórico pendón.
Imagen de la última procesión de La Zuiza que se celebró en Astorga en 2013.
Un nuevo capítulo. Nuevas letras en una historia que se remonta a la Edad Media. Los colores de un pendón, histórico donde los haya, y la crónica de una batalla con genes maragatos. La Cámara de Comercio de la ciudad, heredera de aquellos gremios astorganos, está ultimando los preparativos de La Zuiza, la procesión que cada año, con un tercero de parón, recuerda aquella lucha encarnizada de Clavijo, que este año será la sede del evento, como manda la costumbre desde que en 1994 la institución cameral astorgana recuperara esta tradición, que se celebró con anterioridad hasta el siglo XIX. Este año la fecha elegida es el 30 de mayo, y Cámara y Ayuntamiento ya planean el viaje a la ciudad riojana, hermanada con la capital maragata, a donde se desplazará una delegación astorgana que llevará la bandera, la original cuenta la historia, la que se custodia en el Ayuntamiento en un arca bajo tres llaves.
Los disparos de arcabuz de los zuizones volverán a sorprender a la comitiva, anunciando que la enseña pasea por las calles de la localidad de La Rioja. Cuenta la leyenda que es la misma que trajo hasta Astorga Luis Osórez de la batalla de Clavijo, que en el año 844 supuso el «verdadero» inicio de la Reconquista y el fin del tributo de las cien doncellas que los monarcas leoneses tenían que pagar al emirato de Córdoba. Ellas, aunque del siglo XXI, también estarán en Clavijo, en La Zuiza.
La Cámara de Comercio lleva organizando esta procesión desde la década de los 90. Fue entonces cuando recuperó el cortejo que, según la tradición, salía cada 15 de agosto desde el año 1465, momento en el que el monarca Enrique IV premió con el Marquesado de Astorga a un descendiente de aquel Luis Osórez, el mismo que llevó el pendón de Clavijo hasta la capital maragata.
En esta nueva etapa la implicación popular ha recuperado importancia. Y así los astorganos vuelven a meterse en la piel de sus antepasados, un año en un su ciudad y otro en Clavijo. 365 kilómetros que las separan llenos de historia. «Devolvemos la visita encantados», explicó el presidente de la Cámara, Juan Carlos Fernández, que adelantó que «junto a la delegación cameral y municipal, viajarán los zuizones, los maragatos y un destacamento del Ralca, que custodiará la bandera que tiene honores de capitán general».