Diario de León

Empresas, autonomías y sindicatos pactan un borrador para el carbón y ponen en evidencia a Industria

La presión política «arranca» en campaña un compromiso que permite sobre el papel un respiro al sector minero.

María Jesús Muñiz Prieto
León

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Una propuesta consensuada por empresas (mineras y eléctricas), sindicatos y gobiernos autonómicos. Un documento que evidencie el frente común de las cuencas del carbón ante un Ministerio de Industria que parece que al final tendrá que plegar su política de abandono, indiferencia e incumplimientos ante lo que desde el principio se reclamaba desde la minería: la voluntad política de buscar una solución que no ahogue de manera inmediata al sector. La minería, desde sus distintos frentes, negocia contrarreloj una propuesta común y consensuada que llevar como alegación unitaria al cambiante borrador que oferta la Secretaría de Estado de Energía para fijar las condiciones de compra del carbón autóctono por las eléctricas, a cambio de las inversiones medioambientales a realizar para mantener el funcionamiento de las térmicas.

De momento el Ministerio de Industria, tras meses de mutismo, ha presentado en un mes dos borradores del mecanismo que el sector minero esperaba mucho antes de que acabara 2014. Y el segundo de ellos lo ha rectificado en apenas 72 horas.

Errores

No es la primera vez que el departamento que dirige José Manuel Soria alega «errores» en los documentos extensamente analizados por sus técnicos para justificar cambios en sus propuestas.

Ahora, antes de que acabase de comunicar a las partes el borrador anterior, ha hecho saber una nueva rectificación. Las termias por megavatio instalado en cada central térmica pasaron primero de 4,025 millones a 5,7 millones, y ahora alcanzan los 6 millones. También se plantea un incremento de la subvención a las eléctricas para financiar la adaptación medioambiental a las exigencias europeas, que ya ha pasado de 72.000 a 90.000 euros por megavatio instado.

Dentro de la confusión de termias y toneladas, suministros y subvenciones, directas o indirectas, parece que finalmente la «voluntad política» se traduce en una consigna clara: aproximar en lo posible la esperada orden ministerial a las previsiones de producción de carbón incluidas en el Marco de Actuación del sector por un lado, y a las necesidades de inversión de las térmicas por otro.

El sector reclama que se cumpla lo firmado en el Marco de Actuación, ya que considera que las cantidades de producción han sido ya pactadas y deben ser respetadas. Sin embargo, el logro de un mecanismo que finalmente sea favorable a las empresas mineras (en especial a las leonesas, con mayores problemas en los escenarios dibujados hasta ahora por Industria), pasa por lograr el consenso con Carbunión, las otras comunidades autónomas con minería y las empresas eléctricas para ofrecer un pliego de alegaciones consensuadas y unánimes. Y por lograr un documento en el que finalmente la propuesta se realice en tonelaje de carbón a comprar por cada central.

Cumplimiento

Si ese punto se logra, habrá que ver cómo se articula la ejecución práctica del negocio cuando se ha perdido la mitad del año en blanco, y las empresas mineras tienen sobre sí un ejercicio de reestructuración financiera y unos costes sociales y administrativos que no va a ser fácil superar.

Al final, lo que la minería y las eléctricas reclaman en primer término es la publicación del marco legal al que tendrán que ajustar sus estrategias. Después, pero no en segundo plano, tendrá que ponerse en evidencia hasta dónde llega la «voluntad política» del nuevo acuerdo, si se logra.

Los anteriores planes del carbón han sido un la práctica una sucesión de incumplimientos de la legalidad firmada. Los últimos años han resultado una sangrante evidencia de la incapacidad de hacer cumplir mínimamente lo firmado bajo el amparo de reales decretos.

Ahora un sector acorralado y prácticamente sin aliento (ni económico ni reivindicativo desde la parte social) araña tiempo con la esperanza de lograr un mecanismo que protagonizará los mítines electorales de los próximos días en la provincia. Confiar en su cumplimiento es un acto de fe más de un sector que, estando en boca de todos, depende poco de sí mismo para intentar desentrañar un futuro. Aunque sea a corto plazo.

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